El PNV aguanta ante el empuje de EH Bildu e Imanol Pradales será lehendakari

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El PNV se ha impuesto por la mínima a EH Bildu en los comicios vascos más ajustados, ganando en votos, aunque empatando a escaños, e Imanol Pradales será con casi total seguridad el próximo lehendakari, probablemente con el apoyo del PSE. Este es el titular de la igualadísima jornada electoral en el País Vasco. Los nacionalistas vascos, sin embargo, tienen razones para estar preocupados ante el auge de EH Bildu, que ha logrado su mejor resultado histórico, ha empatado a escaños –la distancia hasta ayer era de 10 asientos– y ha ganado en Gipuzkoa y Álava.

Los jeltzales, mientras, han aguantado el tirón en Bizkaia. El territorio en el que nació el Partido Nacionalista Vasco hace 129 años sigue siendo su gran bastión y le permite continuar como partido más votado ante el empuje de EH Bildu, aunque la ventaja de 10 escaños que tenía sobre la coalición abertzale se ha esfumado ante el crecimiento de la candidatura liderada por Pello Otxandiano.

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Pello Otxandiano, candidato de EH Bildu, tras conocer los resultados. 

Alvaro Barrientos / Ap-LaPresse

El PNV ha logrado su objetivo de superar, con el PSE, los 38 escaños que dan mayoría absoluta (han sumado 39)

A falta de que el viernes se cierre el recuento definitivo, el PNV y EH Bildu han empatado a 27 escaños (de un total de 75), de manera que los jeltzales han perdido 4 asientos y la coalición abertzale ha ganado seis parlamentarios. El PSE, mientras, ha logrado 12 escaños (sube 2), el PP ha obtenido 7 (en el 2020 logró 6 en coalición con Ciudadanos), Sumar ha obtenido un representante y Vox ha mantenido su parlamentaria.

De esta manera, los nacionalistas vascos han logrado sus grandes objetivos de la noche. Se han impuesto a votos a EH Bildu, pese a ese empate a escaños, podrán gobernar de la mano del PSE y, además, lo podrán hacer con mayoría absoluta, al superar entre las dos formaciones los 38 escaños (han sumado 39). Sin embargo, en Sabin Etxea detectan también algunas señales preocupantes.

El PP suma representación y votos, pero tendrá un papel secundario ante la mayoría de PNV y PSE

La sensación de los nacionalistas vascos ya no es la de tener a EH Bildu pisándole los talones, sino prácticamente a la par. La coalición abertzale ha recortado esos 10 escaños de diferencia en menos de cuatro años, está por encima en las franjas de edad más jóvenes y tiene una implantación territorial más amplia que la de los jeltzales, como muestra el mapa de la comunidad autónoma de Euskadi, teñido del verde turquesa de la coalición en dos terceras partes de su territorio (obviando el factor navarro y el peso de EH Bildu allí).

Afortunadamente para sus intereses, los jeltzales tendrán una nueva legislatura para tratar de rehacerse y lo podrán hacer desde la comodidad de la mayoría absoluta y sin la presión del calendario electoral, más allá de las europeas de junio. Será el momento para reflexionar en torno a la forma de frenar algunas tendencias que parecen persistentes.

Podemos, que tenía seis diputados, queda fuera del Parlamento vasco, y Sumar logra un único escaño

Casi con total seguridad, Imanol Pradales podrá jurar el cargo de lehendakari bajo el árbol de Gernika antes del verano. El horizonte de la política vasca pasa por un gobierno de coalición con el candidato jeltzale como lehendakari y consejeros tanto de su propio partido como socialistas. La mayoría absoluta con el PSE era, junto a la victoria frente a EH Bildu, el otro gran objetivo del PNV anoche. Y tiene derivadas para los dos grandes partidos de la política española.

El PSE ha logrado crecer en escaños, consolidar su rol de árbitro de la política vasca y, al imponerse el PNV en votos, ha evitado verse en el aprieto de tener que justificar un eventual no a EH Bildu en caso de que la coalición se hubiera impuesto a votos y escaños. Los socialistas tienen, de nuevo, la llave de la gobernabilidad y la utilizarán para facilitar un gobierno similar al que ha presidido Iñigo Urkullu en los últimos cuatro años, probablemente ganando peso en el reparto de consejerías.

Los jeltzales pasan de aventajar en 10 escaños a la formación abertzale a empatar

El PP, mientras, se queda a las puertas de lograr su gran objetivo: recuperar la relevancia en la política vasca. Lo habrían conseguido en caso de que PNV y PSE no hubieran sumado mayoría absoluta, algo que les habría obligado a mirar a los populares. La candidatura de Javier de Andrés ha logrado sumar representación y votos, pero tendrá un rol secundario en la política vasca.

El PP, además, vuelve a situarse como la cuarta fuerza en el Parlamento vasco ante el descalabro de la izquierda confederal, una cuestión que merece un capítulo aparte. 

El conocido como quinto espacio de la política vasca, que llegó a ganar las elecciones generales del 2015 en Euskadi en votos y la repetición de aquellas generales, en 2016, en votos y diputados, se ha quedado con un único parlamentario. Lo ha logrado Sumar, con su cabeza de lista por Álava, Jon Hernández, actual secretario general del Partido Comunista de Euskadi y diputado dentro de la coalición Elkarrekin Podemos durante la pasada legislatura.

La candidatura de Otxandiano gana en Álava y Gipuzkoa, pero el PNV se impone en su feudo de Bizkaia

La candidata de Sumar a lehendakari, Alba García, se ha quedado fuera del Parlamento vasco, mientras que la candidatura de Podemos no ha obtenido representación. La formación morada ha pasado de tener 11 diputados en la legislatura 2016-2020 y seis en el último mandato a quedarse fuera del hemiciclo. La decisión de concurrir por separado se ha demostrado un harakiri político, tal y como adelantaban las encuestas. Vox, finalmente, ha logrado mantener a su representante en el Parlamento vasco, Amaia Martínez, al superar por poco la barrera del 3% en Álava.

Las elecciones vascas dejan un Parlamento vasco más abertzale (PNV y EH Bildu suman dos escaños más) en el que, sin embargo, la agenda independentista tendrá menos relevancia. El PSE tendrá un papel crucial y Eneko Andueza marcará el paso al PNV en cuanto a la cuestión territorial. Pedro Sánchez, además, podrá respirar tranquilo, ya que las reverberaciones de los comicios de ayer en Madrid serán muy limitadas. El PNV tendrá tiempo para rehacerse, aunque ayer pudo confirmar que ya tiene a EH Bildu frente a frente.

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