El régimen cubano detiene a la corresponsal de ABC para que no informe de temas «sensibles» como los presos políticos

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Los operativos de agentes de la Seguridad del Estado ante los domicilios de periodistas independientes y activistas es algo habitual. Se suelen reforzar cuando se va a producir una fecha emblemática, un aniversario de alguna protestas histórica, como la que tuvo lugar el 11-J de de 2021, la conmemoración de la muerte de Martí… También se produce cuando tienen sospechas de que el periodista está trabajando en algún tema molesto para el régimen.

Esto es lo que sucedió este pasado domingo en las cercanías de la casa de Camila Acosta, periodista en el medio digital CubaNet y corresponsal de ABC en la isla. A las 6 de la mañana un operativo se encontraba apostado en el exterior, pero Acosta ya no se encontraba allí, había salido antes hacia Cárdenas, en la provincia de Matanzas. En esta localidad cubana tenía previsto entrevistar «a algunos familiares de presos políticos» encarcelados por el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, que suman ya un total de 1.092, según el último informe, publicado el pasado 11 de abril, por la ONG Prisoners Defenders. «También iba a darles algo de ayuda, porque están pasando trabajo…», relata Acosta a ABC, mientras recuerda cómo sucedieron los hechos.

Pero en Cárdenas no estuvo «ni media hora. Enseguida me detuvo una patrulla -sin presentarme ninguna orden ni darme ninguna explicación-, que me trasladó a la estación policial de Cárdenas, donde me tuvieron retenida una hora». Allí la dijeron que «me iban llevar a La Habana». En ningún momento le hicieron «siquiera un acta de detención», subraya.

De ahí, la montaron en otra patrulla y después en otra, y en otra. «Se iban relevando: una me dejaba en un punto, donde me recogía otra -explica Acosta-. En total me montaron en cuatro patrullas hasta llegar a La Habana» (el trayecto es de 140 kilómetros), donde la dejaron en la esquina de su casa. Durante el trayecto, asegura, «no hablaron conmigo, no me dijeron nada». El objetivo de acciones como esta son, en opinión de la periodista, « evitar cualquier mínimo contacto entre la gente que quedamos aquí dentro de la isla. Están intentado aislarlos completamente. Saben que las historias de los presos políticos son temas sensibles, y están evitando a toda costa que yo haga mi trabajo», denuncia.

«Saben que las historias de los presos políticos son temas sensibles, y están evitando a toda costa que yo haga mi trabajo»

Camila Acosta

Periodista independiente cubana

También estarían tratando de que aquellos opositores, activistas o miembros de la sociedad civil críticos con el Gobierno cubano «no tengamos contacto, porque saben que la situación cada vez está peor aquí. Y temen que se produzca una unidad o una organización de las personas que quedamos dentro de la isla».

La crisis económica, que emporó tras la pandemia, volvió a provocar protestas a mediados del pasado mes de marzo, las mayores tras la históricas del 11-J de 2021. Las de hace tres años fueron duramente reprimidas, dejando un balance de miles de detenidos que dieron paso a decenas de condenas de cárcel, incluso contra menores de edad, por el mero hecho de pedir unas condiciones mejores y el respeto a los derechos fundamentales.

Tras aquellas protestas, algunos de los líderes, activistas y periodistas disidentes más visibles fueron encarcelados -José Daniel Ferrer, Otero Alcántara, Maykel Osorbo-, y otros fueron obligados a dejar el país o no les dejaron ingresar en él si estaban fuera –Yunior García, Abraham Jiménez Enoa, Carolina Barrero, Anamely Ramos…-

Camila Acosta fue una de las personas detenidas aquel 11-J, cuando estaba informando de las protestas. Retenida durante casi una semana, tras ser liberada vivió durante casi seis meses con vigilancia cerca de su casa. Hasta mayo de 2022 la periodista no pudo moverse con cierta libertad por la isla, pero no salir de ella, pues se encuentra ‘regulada’ (con prohibición de salir de Cuba) desde 2019. Una condición que sufren periodistas y activistas, y que en ocasiones es levantada si se está dispuesto a dejar el país.

No es la primera vez que el régimen detiene a periodistas cuando van a informar de algún tema que les resulta molesto. «Le pasó algo similar a Joe Suárez, en 2020, cuando fue a Guantánamo a entrevistar a la mujer del periodista independiente Roberto Jesús Quiñones, condenado a un año de cárcel», recuerda. Como Acosta, Suárez fue detenido y enviado a La Habana.

También fue interceptado en 2018 el periodista Jorge Rodríguez, cuando se dirigía a Guantánamo para hacer un reportaje para ABC.

«Volveré»

Acosta, que inmediatamente después de bajarse de la patrulla que la llevó hasta su casa hizo una transmisión en directo desde su página de Facebook para CubaNet, reconocía en ella que alguien «habló de más», poniendo sobre aviso a las seguridad del Estado, y que eso habría frustrado su labor en esta ocasión. «Voy a seguir haciendo mi trabajo. No sé si mañana, pasado, la semana que viene, un mes -me tendrán que poner vigilancia constante, ironizó- … yo iré a visitar a esas personas que se quedaron esperándome. Gastaron combustible -para eso sí tienen combustible- de manera inútil, porque yo voy a volver», advierte.

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