El socialista Salvador Illa reconoce una reunión con Koldo García y su jefe de gabinete, otras tres

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El exministro Salvador Illa ha comparecido este lunes en el Congreso, en la comisión de investigación por la compra de mascarillas durante la pandemia del Covid-19, a escasos días de embarcarse en una campaña electoral en la que intentará convencer a los catalanes para ser el próximo presidente de la Generalitat. En su declaración, a preguntas del diputado del PP Elías Bendodo, ha reconocido que se vio una vez en el Ministerio de Sanidad con Koldo García, uno de los principales implicados en la trama de corrupción que lleva su nombre de pila.

Contraprogramaba mientras en el Senado Víctor Francos, que fue su jefe de gabinete, en la comisión de investigación paralela que desarrolla la Cámara Alta. Ha reconocido dos encuentros con Koldo García en los que intentó colocarle material sanitario y una comida con él y presumiblemente otros tres imputados en la trama que versó sobre un ‘software’ de farmacia. La puerta la había abierto el ministro de Sanidad: «A mí Illa me dijo: «Te va a llamar Koldo»».

El primer secretario del PSC ha llegado a la sala Prim del Congreso, donde se ha celebrado la comisión de investigación, escoltado por el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Cámara Baja, Patxi López, por el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, y por varios diputados del PSC, entre ellos José Zaragoza. Ya en el órgano, que prevé fiscalizar la compra de mascarillas por las administraciones públicas de forma paralela a la investigación del caso Koldo en el Senado, Illa ha defendido su gestión y ha proporcionado para ello al presidente de la comisión, el también socialista Alejandro Soler, un documento de 32 páginas en el que explica el proceso de contratación que se dio en el Ministerio de Sanidad.

En su intervención inicial, en la que ha defendido la adjudicación de veintiocho contratos por 750 millones de euros en veinte días, en lo peor de la pandemia, ha enumerado cinco conclusiones: que se hizo frente a la emergencia sanitaria más grave del último siglo, que su departamento actuó «de manera responsable, diligente y eficaz», que se actuó «de forma correcta», pero «unos pocos se aprovecharon», y que esa minoría no podrá «empañar» ni el esfuerzo de la sociedad española, por un lado, ni el trabajo de los sanitarios, por otro.

Ha sido después, en los interrogatorios de los grupos parlamentarios, cuando Illa ha reconocido a las primeras de cambio, casi sin que hubiese dado tiempo a entrar en el calor de la comparecencia, que recibió a Koldo García —que entonces era asesor de José Luis Ábalos en el Ministerio de Transportes y la Secretaría de Organización del PSOE— en el Ministerio de Sanidad. En esa conversación, según él mismo ha relatado ante la sorpresa de Bendodo, le dijo a García —que esta mañana ha comparecido en el Senado, aunque se ha acogido a su derecho a no declarar— cómo era el procedimiento de compra de mascarillas y le instó a ponerse en contacto con los técnicos de su cartera, que eran los encargados de los contratos.

«El resultado fue que no hubo ninguna contratación», ha sentenciado Illa, aunque Bendodo ha hecho otra lectura: «¿Está reconociendo contacto con la trama? Eso es un escándalo». Illa ha señalado que «muchas personas» se acercaron a la administración pública en aquella época para ofrecer mascarillas y otro material sanitario, pero ha reiterado por activa y por pasiva que no existió irregularidad alguna en su departamento.

«Nos acaban de avisar que el ministro ha dado el ‘ok’, estamos ‘in’, estamos dentro (…). Un tal Nacho manda un mensaje diciendo que el miércoles tiene que ir sí o sí a la comida con el jefe de gabinete de Illa», ha leído Bendodo del sumario, poniendo en tela de juicio la versión del exministro, pero este ha insistido: «Me vi una vez con el señor Koldo, le remití a los técnicos, siguieron el procedimiento y no se compró nada. El Ministerio de Sanidad no compró nada a esas empresas».

Acusado de «mentir»

La tensión del cara a cara ha ido en aumento, con Bendodo acusando a Illa de «mentir» al decir que Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas SL, la empresa de la trama, no fue contratada por el Ministerio de Sanidad, e Illa repitiendo machaconamente: «Ningún departamento dependiente del Ministerio de Sanidad contrató ni un solo euro con esta empresa». Esa frase se la ha dicho después a la diputada de Sumar Aina Vidal, que ha interrogado al exministro olvidando la condición de su partido de socio de coalición del PSOE, y a Gabriel Rufián (ERC), quien ha conseguido sacar de sus casillas al líder del PSC echándole en cara compras de material defectuoso o que ni siquiera llegó a entregarse. «Incidencias», decía Illa. Rufián le ha preguntado por las dos reuniones reconocidas por Francos en el Senado, pero Illa se ha aferrado a su respuesta base: «Me dirigí a los técnicos y no se compró nada. No compramos nada con esta empresa».

Antes, el socialista Juan Antonio González le ha hecho un interrogatorio al candidato a presidir la Generalitat que más bien parecía una loa a su labor. De hecho, una pregunta del socialista ha dado pie a Illa a comparar el precio medio por el que adquirió Sanidad las mascarillas quirúrgicas durante la pandemia (0,42€ por unidad) y las FFP2 (2,23€) con el que pagó la Comunidad de Madrid; dato que el exministro traía convenientemente apuntado: 0,83 euros de media por cada quirúrgica, 4,91 euros por cada FFP2.

Al diputado de Vox Carlos Flores le ha sorprendido tanto el intercambio de pareceres con el parlamentario socialista que ha improvisado el inicio de su intervención al preguntar al ministro si había pactado con González las cuestiones que ese debía dirigirle. El exministro lo ha negado, pero Flores, incrédulo, ha subrayado que las respuestas al socialista, al contrario que las que le ha dado a él, las ha leído de papeles que llevaba escritos de antemano. El diputado de Vox, al margen de la compra de mascarillas, le ha criticado por los estados de alarma aprobados durante la pandemia, que el Tribunal Constitucional declaró parcialmente inconstitucionales, pero que, ha remarcado Illa, «salvaron vidas». En catalán, tras criticar Míriam Nogueras (Junts) a Illa por no emplear una lengua «que está sufriendo», ha negado que se quitasen competencias a la Generalitat durante la pandemia, como decía insistente la discípula del prófugo Carles Puigdemont.


Víctor Francos, en el Senado


ABC

En un tono más tranquilo iba respondiendo Víctor Francos en el Senado, donde ha reconocido que Koldo García fue a verlo en dos ocasiones con una carpeta para ofrecerle proveedores de material sanitario y comieron juntos una tercera vez con «unos chavales jóvenes» cuyos nombres y apariencia no recuerda y que querían vender un ‘software’ para mejorar la gestión del ‘stock’ farmacéutico. Según ha asegurado, siempre le remitió a la central de compras del ministerio, que era donde se gestionaba todo.

«A mí me llamó Koldo, me dijo que quería venir a verme y no me dijo por qué. Le di cita, como daba cita a decenas de personas. Lo recibí y le dije lo que a todo el que venía, porque recibíamos todo tipo de contactos de gente que ofrecía material. Que todo se llevaba en la central de compras», ha señalado a preguntas de la senadora del Grupo Mixto por Unión del Pueblo Navarro, María del Mar Caballero.

«Te va a llamar Koldo»

Los problemas han empezado al bajar a los detalles que le pedía concretar el senador del Grupo Popular Joaquín Miranda de Larra y, en particular, cuando le ha insistido en la razón de que García se pusiera en contacto con él si venía de asegurar que no le conocía personalmente de nada. «A mí el ministro Illa me dijo: «Te llamará Koldo»», ha acabado reconociendo, ante un murmullo creciente en la sala.

Según ha explicado, «jamás» le mencionó el nombre de ningún cargo ni ningún «socialista». «Vino a mi despacho con una carpeta», ha comentado, para incidir en que le pidió que no lo tomase como una falta de deferencia, pero no le cogía la documentación porque con nadie lo hacía. «Lo intentó, pero no se la cogí», ha apostillado en otro momento de su intervención.

La segunda reunión, según ha dicho, la aceptó porque ya le había recibido una primera vez, si bien tenía la «agenda imposible» y ante la insistencia de Koldo García, le emplazó a un café en sábado y en presencia de «un compañero» con el que ya había quedado. Le volvió a decir, tal y como ha asegurado, que debía dirigirse a la central de compras. No le constaba que llegase a reunirse con Illa, como el propio exministro ha reconocido por su parte en el Congreso.

Los problemas de memoria

Quedaron una tercera vez y fue en enero de 2021, días antes de su cese como jefe de gabinete del ministro, para una comida que aparece referida en el sumario en los chats entre tres socios del supuesto comisionista de la trama, Víctor de Aldama. El senador popular le ha preguntado por sus nombres y le ha reprochado su falta de memoria cuando se ha escudado en que durante su paso por el ministerio debió de conocer a «500, 600 o 700 personas».

Con ellos, se sentó a comer. Y le expusieron -eso sí lo recordaba- un proyecto para mejorar el ‘stock’ de las farmacias. Como pronto salía del ministerio, les dijo que él ya no era la persona adecuada para tratar esa iniciativa. Y ahí quedó, tal y como ha subrayado.

No veía raro que Koldo García estuviera en eso, a la luz de la respuesta que ha dado a la senadora: «A nosotros nos llegaba gente muy diversa (…) y todo eso se centralizaba a donde tenía que ir y yo, como no estaba en compras ni en contratación, lo único que hacía era cuando se me decía recibir a alguien, o derivarlo lo derivaba».

«¿Nos encontraremos una foto de De Aldama con usted?», le ha planteado a renglón seguido el senador. «No», ha zanjado.

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