La financiación de startups cae más de un 40% en el arranque del año

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El 2024 tenía que ser el año de la recuperación de la inversión en empresas startup, pero, de momento, los datos en España reflejan todo lo contrario.

Lejos de subir, la inversión del primer trimestre se ha desplomado hasta los 380 millones de dólares, unos 360 millones de euros, según la plataforma Dealroom, que contabiliza las inversiones de las empresas emergentes a escala global. Esta cifra supone una caída del 46%, si se comparan los datos respecto al mismo periodo del año anterior, y un descenso del 22% tomando como referencia la inversión del cuatro trimestre del 2022.

En efecto, no ha habido en España grandes rondas de inversión de capital de enero a marzo. A excepción de Travelperk, que en el arranque del año levantó 95 millones, el resto de las operaciones se han situado por debajo de los 50 millones, como ha sido el caso de Heura, Multiverse o Embat.

Nadie lo diría a juzgar por el ambiente que había en el congreso de emprendedores 4YFN, que se celebró en Barcelona en febrero coincidiendo con el Mobile World Congress. “En esta edición, pudimos contar con la presencia de muchos inversores internacionales y su interés por las startups locales era significativo. A ver si dentro de unos meses vemos los frutos de estos encuentros”, apunta Gerard Olivé, inversor del fondo barcelonés Antai Ventures.

Hay motivospara el optimismo, ya que el Nasdaq ha empezado el año con subidas

¿A qué se debe la caída de la financiación de startups? Varias fuentes inversoras apuntan a la coyuntura macroeconómica, de la cual depende el flujo del capital riesgo. “Los tipos de interés no bajan, y la inestabilidad geopolítica está creciendo. Este contexto ahuyenta la inversión”, apunta Carlos Blanco, presidente del fondo Encomenda. El capital riesgo depende de la evolución de los mercados bursátiles, desde donde empieza el flujo de inversión y se expande hasta los fondos grandes y, después, los más pequeños. Por este motivo, explica Olivé, “los fondos españoles acumulan un retraso de unos seis meses respecto al comportamiento de las bolsas”, de modo que en el primer trimestre el sector estaba experimentando el freno de las bolsas de mediados del 2023.

Por este misma razón, Olivé cree que hay motivos para el optimismo. “El Nasdaq, el mayor índice tecnológico de Estados Unidos, se ha recuperado en el 2024”, concretamente un 6% en lo que llevamos de año. También “hemos empezado a ver salidas a bolsa de startups estadounidenses, operaciones en la que los fondos aprovechan para recuperar inversión, de forma que se reactiva la rueda”, sostiene.

A pesar de ello, nadie se aventura a realizar ningún pronóstico, y los fondos siguen pidiendo a las startups planes que prevean alcanzar cuanto antes la rentabilidad, tanto en el caso de las empresas en las que prevén invertir como en el de aquellas en las que ya participan.

“Está claro que no volveremos a ver la euforia de los años posteriores a la pandemia, cuando las compañías apenas tardaban un año en levantar rondas de serie B o de crecimiento. Ahora tardan prácticamente dos”, comenta Jordi Vidal, responsable en Barcelona del fondo Kibo Ventures. En la misma línea, los inversores constatan que los múltiplos a los que se valoran las startups han descendido de forma significativa. “El sistema actual es más saludable y coherente”, admiten.

Según los inversores, el ecosistema no se ve perjudicado porque los buenos proyectos reciben fondos

¿El freno de la inversión supone un riesgo para el ecosistema de startups español? Sin esta financiación, no tienen cómo acometer sus planes de expansión. “En ningún caso existe un riesgo. Los buenos proyectos acaban consiguiendo los recursos, aunque quizás menos de los que planeaban y a una valoración inferior a la que desearían”, apunta Blanco. De hecho, aunque pueda parecer una paradoja ya que los fondos invierten poco, Vidal apunta que “ahora es el mejor momento para invertir” porque “las valoraciones de las empresas están bajas y los fondos pueden hacerse con acciones a precios inferiores a los de hace unos años”.

A la espera de cómo evoluciona la coyuntura, los inversores sostienen que hay buenas oportunidades para participar en las empresas que desarrollan sistemas de inteligencia artificial (IA) y tecnologías vinculadas al medio ambiente (climate tech), dos sectores que ahora están en boca de todos.

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