Difunden el único fragmento manuscrito conocido que se conserva del ‘Tirant lo Blanch’

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La Diputación de Valencia se ha sumado a la celebración del Día del Libro con la difusión de las imágenes del único fragmento manuscrito conocido en el mundo de la novela de caballería Tirant lo Blanch, de Joanot Martorell, ya que no se ha conservado ningún manuscrito de la obra. 

En un comunicado, la institución provincial explica que el contenido de este fragmento, que fue descubierto a principios de los años 90 por Jaime J. Chiner en el fondo Duquesa de Almodóvar, corresponde a una parte de los capítulos 407 y 408, es decir, casi de la última parte de la obra.

El documento fue descubierto por el investigador Jaime J. Chiner entre los fondos del Archivo de la Duquesa de Almodóvar

El diputado del área de Administración General, Ricardo Gabaldón, ha subrayado que “este hallazgo pone una vez más de manifiesto el valor histórico y patrimonial de los fondos que conserva la Diputación, no solo a nivel artístico, con obras de grandes figuras como Sorolla, Benlliure y Pinazo, sino también en cuanto a material fotográfico y documentos, muchos de ellos de colecciones privadas que han sido donadas a la institución para su conservación y difusión”.

Las mismas fuentes relatan que lo más curioso es que la hoja manuscrita fue utilizada como guarda de un pleito del siglo XV. La hoja fue arrancada del manuscrito para reutilizarla, plegada por la mitad, como carpeta para proteger los documentos de un proceso judicial que tuvo lugar en 1454 relacionado con la familia Loris (Isabel de Loris es citada en el colofón del Tirant). Hay que tener en cuenta que la primera edición de la obra se realizó en Valencia en 1490, y este fragmento manuscrito es datable con anterioridad a esa fecha.

Una de las hojas del libro de Joanot Martorell.

Una de las hojas del libro de Joanot Martorell. 

Diputación de Valencia

El Archivo de la Duquesa de Almodóvar comprende aproximadamente 700 unidades de instalación (cajas y volúmenes) y abarca desde mediados del siglo XIII hasta principios del siglo XIX, de ahí la dificultad de encontrar el preciado documento.

Para explicar cómo han acabado los fondos de la Duquesa de Almodóvar en el Archivo de la institución provincial, hay que remontarse al testamento de la última duquesa de Almodóvar, escrito en 1804 y en el que doña Josefa Dominga Catalá de Valeriola y Luján nombra ejecutores testamentarios y, tras unos legados, dispone que con lo restante nombre heredera a su alma y en sufragio de la misma, ordenando que sus bienes o el producto de los que se vendiesen, se distribuya entre pobres huérfanos de uno y otro sexo que estuviesen en estado de contraer matrimonio y sean de honestas costumbres y que fuesen vasallos suyos. 

El Archivo de la duquesa acabó en manos de la Diputación

Muerta la duquesa en 1813, se organizó la testamentaría para ejecutar su testamento y lo hizo autónomamente hasta que la Ley de Beneficencia de 20 de junio de 1849 crea las Juntas provinciales de Beneficencia, que tenían a su cargo, como auxiliares del Gobierno, los Establecimientos Provinciales de Beneficencia. Cuando fueron suprimidos, el 17 de diciembre de 1868, todas las funciones directivas y administrativas que desempeñaban fueron asumidas por las Diputaciones Provinciales, pasando a éstas los fondos documentales y efectos de las Juntas Provinciales. 

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