La “burbuja” de Nelly Korda

Equipo
By Equipo
6 Min Read

Si algún día topan con algún golfista, hombre o mujer, que esté buceando en Instagram apuesten casi todo a que en algún momento aparecerá un swing de Nelly Korda por algún lado. Con su figura estilizada, su movimiento técnicamente perfecto y un timing que invita a recrearse. Pocas imágenes más plásticas existen en el mundo del golf como la de Nelly Korda moviendo el palo y dando a la pelota. Y, aunque Michael Laudrup, por ejemplo, nunca fue Balón de Oro, la plasticidad suele abrir las puertas del Olimpo en el deporte.

La vida de Nelly Korda (Florida, 1998) es la de una niña predestinada a ser deportista, educada para ello pero que, además, se quedó con los mejores genes para conseguirlo. Su hermana mayor, Jessica, también es golfista y de las mejores, pero no es una elegida. Y su hermano pequeño, Sebastian, tenista él, navega hace años entre la elite mundial pero lejos del top ten. Los tres son hijos de Petr Korda, campeón del Open de Australia de tenis en 1998, y Regina Rajchrtova, olímpica con la raqueta en Seúl’ 88. Nelly ya les ha superado a todos.

La mediana de la saga Korda es la indiscutible número uno del mundo del golf y la que lo gana todo. Literalmente. Con un drive al centro de la calle, un segundo golpe al antegreen y dos putts en el hoyo 18 de Carlton Woods (Texas), Nelly sellaba el domingo su triunfo en el Chevron Championship, el primer major de la temporada y el segundo de su palmarés. Pero su gesta iba mucho más allá. El Chevron era también su quinto triunfo seguido en la LPGA, un hito que sólo habían logrado antes Nancy Lopez (1978) y Annika Sorenstam (2004-05), aunque en épocas que poco se parecen a la actual. “Han sido unas semanas realmente de locura en las que he jugado un golf muy sólido. Ahora, por fin, puedo respirar”, confesaba aliviada nada más ganar.

Su caddie, su técnico, su agente y sus padres, exdeportistas de élite, forman su círculo de confianza

Pero no va a disponer de demasiado tiempo para desconectar. Korda ha confirmado su participación esta semana en el JM Eagle LA Championship, donde afrontará el reto de lo desconocido, ganar un sexto torneo consecutivo. “De momento dejadme disfrutar por ahora y ya pensaré sobre eso más tarde. Ojalá siga mi racha pero estoy muy agradecida de haber ganado mi quinto título seguido”, reclamaba.

Con derechos de juego en el LPGA desde 2017, Korda ya ganaba en 2018 su primer torneo y en 2021 explotaba con cuatro victorias más, incluyendo su primer grande, que hacían presagiar una era de tiranía. Pero un coágulo en un brazo la frenó en 2022, amenazando su carrera y su vida. “Pasé mucho miedo, la verdad es que el golf quedó en el asiento de atrás”, ha repetido siempre. En 2023 fue la espalda la que avivó sus fantasmas y despertó algunas dudas sobre su futuro a pesar de su potencial. Pero lo que está logrando en este 2024 las ha disipado todas de golpe y la señala como estandarte del golf femenino mundial, como la mujer que debe conducir a este deporte a cotas históricas. “Creo que Nelly tiene la responsabilidad de promocionar el LPGA, aunque no siempre quiera”, aseveraba hace poco Stacy Lewis, la primera número uno norteamericana. Lilia Vu, defensora la pasada semana en el Chevron, iba más allá: “Es un poco nuestra Caitlin Clark –la baloncestista que logró hace un mes que la NCAA femenina batiera en audiencia por primera vez a la masculina–. Está poniendo muchas cosas sobre la mesa”.

Hasta Scottie Scheffler, que domina con su misma autoridad en el PGA Tour, estuvo pendiente el pasado domingo de lo que hacía Nelly mientras esperaba a que parara de llover en Harbour Town, donde ayer sellaba su cuarta victoria en cinco torneos: “Lo que ha conseguido es muy especial”.

La mediana de la saga Korda soporta la presión de elevar el golf femenino a cotas históricas

La llave del éxito, como repite la propia Korda, es su “burbuja”. En otras palabras, su círculo de confianza. Sus padres, por supuesto, su entrenador (Jamie Mulligan), su agente (Chris Mullhaupt) y su caddie, Jason McDede, del que siempre se deshace en elogios. “Sería imposible conseguir todo esto sin él, su apoyo dentro y fuera del campo es increíble. Ha estado a mi lado en todas mis victorias”, señalaba tras su último éxito.

No parece que vaya a ser el último. Su burbuja es de hierro.


Lee también

Luis Buxeres

Horizontal

Share This Article
Leave a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *