Miquel Barceló, fango y música

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Miquel Barceló posee la fuerza de un imán cuántico. Lo atrae todo y a todo tipo de artistas. Su personalidad va más allá de lo atávico y primitivo de su arte: es un faro de los mares, un punto de gravedad sobre el que cualquiera se encuentra orbitando. Y ayer en el Foyer del Liceu tuvo lugar uno de esos episodios de (merecida) veneración al artista.

La Pedrera y el Gran Teatre han vuelto a hacer buenas migas a cuenta de un artista consagrado del país. Como ya sucediera con Jaume Plensa, por ejemplo, ayer, en pleno Sant Jordi, la muestra Tots som grecs que hasta el 30 junio reúne en la casa Milà la obra en fango de Barceló tuvo una actividad expandida en forma de concierto. Fango y música fueron de la mano a partir de las imágenes que Jean Marie del Moral tomó del proceso de creación de La Grotte Chaumont (2023), un curioso monstruo de boca abierta que el artista mallorquín realizó por encargo especial de la Región Centro-Valle del Loira.

“¿Me habéis reconocido?”, pregunta el artista tras estrenarse la pieza de Coll sobre su persona

Esta garganta que evoca una caverna submarina se halla habitando un bosquecillo en el Dominio de Chaumont-sur-Loire, con sus dientes amenazantes, como estalactitas y estalagmitas a punto de cerrarse ocultando un secreto rupestre. Pero no es esa imagen, completa y contextualizada, de la que es su última pieza de cerámica, la que se quería mostrar en este happening audiovisual. Se trataba de ampliar hasta el desenfoque imágenes de detalle de las texturas y cualidades que los materiales adoptan en manos de Barceló.

Miquel Barceló conversa con Francisco Coll antes de dar comienzo el concierto, acompañados de la directora general de la Fundación Catalunya La Pedrera, Marta Lacambra (derecha)

Miquel Barceló conversa con Francisco Coll antes de dar comienzo el concierto, acompañados de Marta Lacambra, directora general de la Fundación Catalunya La Pedrera (derecha)

MARTI GELABERT

Y todo ello con una serie de músicas al piano que él mismo sugirió: desde Estampes de Claude Debussy a las famosas Gymnopédie núm. 1 y Gnossienees núm. 1, 3 y 4 . Eso sí, en manos de un intérprete francés al que le une una fuerte amistad, Alain Planès… discípulo de Pierre Boulez, especialista en impresionismo francés y fabricante de caricias sonoras.

El programa añadía Cançons i danses de Frederic Mompou, sin imagen alguna, para acto seguido proyectar fragmentos de Ball de Carns (1994), un mural que forma parte de la colección del Macba y que habría sido complicado traer por un solo día al Liceu, explica Jordi Feixa, responsable de proyectos culturales de la Fundació Catalunya. De ahí que se cuente con una recreación en imágenes de Carles Berga para esos breves minutos musicales que la obra le ha inspirado a Francisco Coll y cuyo estreno tiene lugar aquí.

Alain Planès en plena actuación al piano, con abstracciones tomadas de la última obra cerámica de Barceló 'La Grotte Chaumont' (2023)

Alain Planès en plena actuación al piano, con abstracciones tomadas de la última obra cerámica de Barceló ‘La Grotte Chaumont’ (2023)

MARTI GELABERT

“Forma parte de una obra de 30’ de duración inspirada en nueve pintores españoles, desde Goya hasta Miquel, pasando por Zurbarán, Sorolla, Dalí…”, dice el compositor nacido en València (1985), único alumno que Thomas Adès en clases particulares. Barceló le conoce de hace tiempo. “Se presentó en mi taller de París”, cuenta. Y no será la última vez que colaboren: “Le interesa mucho la arquitectura”, valora el artista.

Su pieza musical, con aires españoles en sus rítmicas y texturas, recrea un vaivén, el que ve Coll en la forma de caminar de Barceló. “¿Me habéis reconocido?”, pregunta luego a los asistentes el mallorquín. El artista de Felanitx asegura que para trabajar se pone música: de Mahler a Jimmi Hendrix. Y a todo volumen. “Es como encenderle los faros de un coche a un conejo”, apunta. Le hace descubrir la danza que contiene y se transforma mientras pinta.


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