Xavi no quiere perderse esta generación del Barça

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Xavi se ha replanteado su marcha. La eliminatoria contra el PSG, los primeros 120 minutos, en los que el Barça se colocó con dos goles de ventaja, reilusionaron mucho al técnico de Terrassa que, aunque el 31 de enero comunicó que abandonaría el banquillo del Barça, siempre dejó una rendija a poder continuar. ¿Eso quiere decir que será el entrenador del Barcelona en la temporada 2024-25? Sería correr mucho.

Ambas partes deben convencerse mutuamente. Xavi, que tiene un año más de contrato, necesita comprobar que la voluntad es dar un impulso al proyecto tras un curso fallido. Mientras, la cúpula quiere constatar que el técnico está convencido, fuerte e identificado con ellos. Se encontrarán discretamente esta semana y en esa reunión se deben poner las cartas boca arriba.

El balance deportivo del curso

Temporada en blanco pero un futuro con mucho brillo

El primer punto del guion del encuentro debe ser hacer balance de una temporada que ha sido todo lo contrario a lo esperado. Se quería abrir una nueva era (con la Supercopa y la Liga) y se cerrará en blanco. Se buscaba dar un paso adelante en juego y exigencia y ha significado, en términos de ambición, un paso atrás, lejos del Madrid y con un fútbol irregular. Escaso bagaje y pocos objetivos cumplidos. La única alegría ha llegado en la Champions, donde el equipo ha alcanzado los cuartos de final cinco años después. Lo ha agradecido la economía y la autoestima del barcelonismo.

Sin embargo, de la doble decepción de la semana pasada se extrae otra conclusión. Pese a las derrotas, el Barcelona ha competido de tú a tú con el PSG y el Real Madrid. Por momentos les dominó pero le faltó suerte (arbitral) y le condenaron su fragilidad competitiva, con errores individuales de bulto.

Curiosamente esos fallos no han sido cosa de la juventud. Al contrario. Los chavales han demostrado una personalidad soberbia. Y ese es otro punto que puede reivindicar Xavi, que no se quiere perder la generación actual de canteranos. Ha sido él quien les ha dado la alternativa y le gustaría ser el tutor de su crecimiento. Lamine Yamal, Cubarsí, Héctor Fort pero también Fermín o Guiu. Difícilmente con otro entrenador hubieran sumado 113 partidos entre los cinco, a los que hay que sumar Gavi y Balde. Xavi ve mucho recorrido y tiene ascendencia con los jóvenes, igual que no oculta su ilusión por estrenar el Spotify Camp Nou.

Los criterios en la planificación

Los técnico quiere que se fíen de su opinión, en las entradas y en las salidas

El Barcelona tiene dos suertes con Xavi. Una es que es un entrenador que sabe lo que quiere y ve el fútbol con mirada Barça. La otra es que muchos de los cracks de la actualidad le tenían de ídolo. Es decir, que cuando reciben su llamada están encantados y predispuestos. El Barça entra con buen pie cuando se dirige a sus objetivos.

Ya hace tiempo que el de Terrassa tiene detectados dos déficits en la plantilla: un mediocentro y un mediapunta. Y le gustaría que este verano sí se le escuchase. Los nombres eran, son y serán Zubimendi o Kimmich y Bernardo Silva, con una cláusula de 58 millones para el Barça.

Son fichajes importantes en cuanto a inversión. Pero este curso se ha visto que lo barato (Romeu, João Félix, Cancelo) sale caro. Deco ya ha comentado que será difícil alcanzar la regla 1 a 1 para inscribir los nuevos fichajes. Eso quiere decir que para reforzarse bien el club necesita realizar como mínimo una venta de un futbolista importante, si no son dos. Xavi debería estar de acuerdo con desprenderse de ese peso pesado. Quiere tener voz y voto en esa salida, por muy dolorosa que sea.

En la UEFA y en la RFEF

Los pasillos: el trabajo que no se ve pero después se nota

Xavi desea sentirse más acompañado. Tanto internamente como de puertas a fuera. En la ciudad deportiva suele verse con Deco pero nadie puede negar que el portugués es una figura (única, a diferencia del anterior tándem Alemany-Cruyff) muy cercana a la directiva.

No es el único lugar donde hay que aumentar la presencia e influencia en los pasillos. También hay que ganar peso en las altas instancias de las instituciones que dirigen las competiciones como UEFA, LaLiga y la RFEF. Es un trabajo invisible. Porque hay algo en lo que ya están de acuerdo Xavi y el presidente Laporta, y es que hay varios momentos clave en los que decisiones arbitrales han penalizado los intereses blaugrana, a los que siempre les ha salido cruz. Ahí hay sintonía. Por algo se empieza.

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