Mitos, mentiras y medias verdades del franquismo

Equipo
By Equipo
7 Min Read

Este texto pertenece a la newsletter de Historia y Vida, que se envía cada jueves por la tarde. Si quieres recibirla, apúntate aquí.

Una cosa es el discurso público y los tópicos perpetuados en el tiempo y otra muy distinta la realidad. Las mentiras oficiales proliferan en todos los momentos y lugares y se diría que el franquismo despuntó en este campo.

Foto de Ramón Franco realizada en el Club Náutico de Las Palmas expresamente para ‘Prensa Española’ (detalle), 22 de enero de 1926.

Foto de Ramón Franco realizada en el Club Náutico de Las Palmas expresamente para ‘Prensa Española’ (detalle), 22 de enero de 1926.

Álbum / Archivo ABC

La familia. En público, el franquismo defendía la institución familiar, pero en el ámbito privado se podría decir que Franco procedía de una familia desestructurada. Del desprecio mutuo entre el dictador y su padre (y de los escándalos protagonizados por este último) ha hablado Paul Preston. Pero el melodrama familiar no acaba ahí: las relaciones con su hermano Ramón eran tan malas que el aviador escribió una pequeña novela en la que asesinaba al generalísimo.

ESPAÑA: POSGUERRA.- Madrid, 1-12- 1940.- Despacho de pan en Madrid. Cartillas de racionamiento. EFE/nr

Despacho de pan en Madrid con las cartillas de racionamiento 

EFE

La pobreza. Tras la Guerra Civil, la pobreza y el hambre se apoderaron del país. La destrucción causada por la contienda primero, el aislamiento internacional después y, por último, la sequía causaron la miseria. O eso decía el régimen. Las últimas investigaciones descartan esos argumentos y señalan que en realidad fueron propaganda para tapar el verdadero problema: la autarquía, la mala distribución de los recursos y una incorregible incompetencia.

Grabación de un programa de

Grabación de un programa de «El consultorio de Elena Francis» en Radio Barcelona

El machismo. Más de los tiempos del franquismo, de una época en que la que las mujeres no vivían precisamente en pie de igualdad y en la que el consultorio de Elena Francis se convirtió en una guía –bastante machista, por cierto- para muchas de ellas entre 1947 y 1984. Pues bien, aunque la presentadora siempre fue femenina, a partir de 1966 el guionista que aconsejaba a las oyentes fue un hombre.

PORTUGAL - APRIL 25: Carnation Revolution In Lisbon, Portugal On April 25, 1974 (Photo by Jean-Claude FRANCOLON/Gamma-Rapho via Getty Images)

Un momento de la revolución de abril de 1974 

Jean-Claude FRANCOLON / Getty

El expansionismo. Pese a que, salvo en momentos puntuales, el régimen se presentó como partidario de la paz, bajo mano se ofreció para participar en guerras como Corea y Vietnam aunque con poco éxito. El mismo con el que Arias Navarro se postuló ante EE.UU. para invadir Portugal tras la revolución de 1974. Respecto a este país, el mismo Franco que selló el Pacto Ibérico con Salazar en 1942 había escrito su tesina bajo el título Cómo invadir y conquistar Portugal en 72 horas.

Más allá

Un mosaico romano que representa la cosecha de uva

Un mosaico romano que representa la cosecha de uva

Dominio público

Vino romano. El vino tenía mucha importancia en la cultura romana, pero los expertos siempre han sostenido que las características y la calidad de esta bebida era muy distinta a los productos actuales. Sin embargo, un grupo de investigadores ha comparado las técnicas antiguas con las que aún hoy se usan en Georgia y han llegado a la conclusión de que tal vez no eran tan distintos y e incluso podía haber algunos de gran calidad. Leído en The Conversation. (en inglés)

Historia de un descubrimiento. Las mastabas eran monumentos funerarios donde recibían sepultura miembros de la familia real y altos funcionarios del antiguo Egipto. En esta serie de cinco píldoras en vídeo producidas por el Museo del Louvre se relata el descubrimiento y el proceso de restauración de la capilla de la mastaba de Akhethétep. Un apasionante viaje en el tiempo. (subtitulado en castellano)

Déjà vu

Ayudas millonarias. El debate en torno al paquete de ayudas de Estados Unidos a Ucrania, que está valorado en 61.000 millones de dólares y que recibió la luz verde del Congreso el sábado pasado, recoge antiguas tendencias y pulsiones de la política estadounidense. Que haya habido –y que aún la haya– una oposición frontal de una parte muy importante de los congresistas republicanos evoca las ideas aislacionistas clásicas de la política de EE.UU., pero sobre todo de la época de entreguerras.

Estados Unidos aprobó varias leyes de neutralidad (1935, 1936, 1937 y 1939) que tenían como objetivo impedir que el país se implicara en conflictos como la Guerra Civil española o la chino-japonesa. Estas iniciativas estaban apoyadas por grupos próximos al partido republicano, como hoy, pero también por algunos destacados representantes demócratas. En el estado de opinión mayoritario de la población estadounidense predominaba la sensación de que años atrás la participación en la Gran Guerra se había debido a los intereses de los industriales del sector armamentístico y no a una necesidad política, diplomática o ideológica.

Cumbre de Yalta en febrero de 1945

Cumbre de Yalta en febrero de 1945

Terceros

Roosevelt logró que esa posición cambiara gradualmente en los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial, cuando en 1940 un Reino Unido acorralado empezó a recibir ayuda estadounidense gracias al acuerdo de Destructores por bases. Más tarde, la ley de Préstamo y Arriendo amplió las ayudas norteamericanas a sus futuros aliados. En total, gracias a aquella ley, EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial destinó unos 660.000 millones de dólares -al cambio actual- a apoyar la lucha de otros países contra el Eje, diez veces más que el montante aprobado la semana pasada para Ucrania.

Cuando en diciembre de 1941 Japón atacó Pearl Harbor y Alemania declaró la guerra a Estados Unidos, las restricciones de los años 30 pasaron a la historia.

Share This Article
Leave a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *