Otro salto al vacío del trapecista que siempre cae de pie

Equipo
By Equipo
5 Min Read


La trayectoria de Pedro Sánchez está jalonada de golpes de efecto, de apuestas contra todo pronóstico, de maniobras inéditas hasta entonces en la política española. La primera de todas ellas fue hace ya una década, cuando decidió presentarse a liderar el PSOE sin más currículum que haber sido concejal en el Ayuntamiento de Madrid y diputado en el Congreso, en ambos casos desde la oposición.Así, en 2014 se alzó como secretario general del PSOE tras ganar las primarias a Eduardo Madina con poco más del 48% de los apoyos de sus militantes. Al año siguiente fracasó en las elecciones generales de 2015, tras las cuales no tenía ninguna posibilidad de gobernar, a pesar de lo cual se empeñó en su famoso «no es no» para impedir a toda costa la investidura del popular Mariano Rajoy. Por primera vez en democracia, un partido perdedor vetaba la investidura y un gobierno del claro ganador en las urnas, lo que derivó en la repetición electoral de 2016.Entre una cita y otra, Sánchez se mantuvo firme en ese «no es no», de forma que la dirección de su partido y varios barones regionales, abanderados por la entonces presidenta andaluza, Susana Díaz, le descabalgaron de la Secretaría General en aquella infausta noche en Ferraz en la que incluso llegaron a circular urnas a escondidas. Parecía entonces que Sánchez sería sólo un mal y fugaz recuerdo de la política española en general y del PSOE en particular.Noticia Relacionada PSOE estandar No El PSOE impulsa una ola de apoyo y adhesiones al presidente: «Ganará una vez más tu determinación y nobleza» África AlbalÁ y Gregoria CaroPero, lejos de eso, se recompuso con sus fieles para volver a la carga y recuperar el liderazgo en Ferraz apoyándose en la militancia de base y en contra de una dirección provisional que sí facilitó con su abstención la investidura de Rajoy. Y, de nuevo, lo consiguió, al derrotar a la propia Susana Díaz y a su actual portavoz en el Congreso, Patxi López. Otra muesca en su historial de logros inéditos y a contracorriente.Por delante se le presentaba una larga travesía en la oposición y fuera incluso del Congreso, ya que había renunciado a su acta como diputado en ese trance de la guerra intestina del PSOE. La única solución que estaba en su mano para precipitar el asalto al poder era una moción de censura. Una vez más, contra la tradición política y la historia democrática de nuestro país, en el que se habían presentado varias, pero todas a modo instrumental y sin prosperar.Sánchez sí lo consiguió a mediados de 2018, cuando reunió los votos suficientes para desalojar a Rajoy gracias a la primera moción de censura con éxito para el que la presenta. Por fin llegaba a La Moncloa, aunque sin ganar unas elecciones y hasta sin ser diputado.Al año siguiente y ya como presidente, continuó escribiendo nuevos capítulos de su particular manual de resistencia. Por fin ganó unas generales en abril de 2019, pero sin los votos suficientes para gobernar prescindiendo de Unidas Podemos (UP). El socialista volvió a tentar la suerte con otra repetición electoral, confiando en que Pablo Iglesias no pudiera exigir su desembarco en el Consejo de Ministros. La jugada le salió mal y, tras esa repetición de noviembre, en la que perdió escaños, Sánchez tuvo que pactar a principios de 2020 el primer Ejecutivo con dos partidos distintos (PSOE y UP).El más difícil todavíaLa antepenúltima pirueta de Sánchez fue el adelanto electoral por sorpresa al día siguiente del batacazo en las municipales y autonómicas de hace casi un año. Perdió de largo ante Feijóo, pero resistió lo suficiente para aferrarse a La Moncloa gracias al penúltimo giro de guion: la amnistía al prófugo Puigdemont que negó hasta la saciedad. Y, de propina, el primer líder del PSOE que se reúne personal y solemnemente con Bildu para pedir el apoyo de los proetarras como presidente de España.Nadie sabe cómo acabará el último salto al vacío de Sánchez. Habrá que esperar a esos días de «reflexión» que se ha dado, tras los cuales es posible cualquier «cambio de opinión», desde la renuncia con la que amagó ayer hasta presentarse la próxima semana más animado y reforzado que nunca.

Share This Article
Leave a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *