Un ‘Ballo’ de ideas erráticas frente a un atractivo resultado musical (★★★✩✩)

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Un ballo in maschera ★★★✩✩

Autor: Giuseppe Verdi. Intérpretes: A. Pirozzi, F. Meli, F. Vasallo, M. Monzó, A. Rehlis, A. Lozano, T. Marsol, T. Viñals, I. Pkhaladze y J. Castañeda. Cor de la Generalitat Valenciana. Dir. Cor.: F. Perales. O. C. Valenciana. Dirección musical: A. Fogliani. Dirección de escena: R. R. Villalobos. Lugar y fecha: Palau de les Arts, Valencia (21/IV/2024)

Un baile de ideas desorientado y errático frente a un atractivo resultado musical, así se puede resumir el estreno de la nueva producción de Un ballo in maschera de Verdi del Palau de Les Arts de Valencia.

El joven director de escena Rafael R. Villalobos, presentó un cocktail donde mezcló el tema de la identidad de género, la crítica woke y coreografías ballroom, sobre una base dramática de estimulante planteamiento.

El problema vino con una ejecución teatral turbia, que en vez de aclarar la trama, la distorsiona con un barullo escénico, sobretodo en el acto de Ulrica. El espectador que no haya leído el artículo explicativo en el programa de mano, firmado por el propio Villalobos, entenderá poco o nada. Mal si hay que leer un “manual de instrucciones” para comprender una propuesta escénica.

El espectador que no haya leído el artículo explicativo en el programa de mano, firmado por el propio Villalobos, entenderá poco o nada. Mal si hay que leer un “manual de instrucciones

Tampoco se lució el reconocido y mediático diseñador Lorenzo Caprile con un vestuario bastante anecdótico que solo tuvo cierto destello en la última escena del baile de máscaras.

Si en la forma el tema no funcionó, sobresalió la calidad musical global.

Éxito personal para el Riccardo del tenor italiano Francesco Meli. Voz sana, de atractivo timbre y color, generosa emisión y con gran técnica belcantista por fraseo y articulación. Meli reinó con una vocalidad que unió elegancia, estilo y un soberbio control del instrumento. Un triunfo en un papel que premia al tenor con una de las particellas más hermosas de la producción verdiana.

Anna Pirozzi firmó una actuación digna y meritoria como Amelia. Si la voz en la zona aguda más extrema pierde esmalte y se torna fija o destemplada, la Pirozzi sigue siendo una verdiana de raza. Todavía enamora en momentos como la expresiva e inolvidable Morrò, ma prima in grazia, lo mejor de su actuación.

El barítono Franco Vassallo combinó autoridad vocal, con desajustes de afinación en sus ascensos a los agudos, para un Renato compacto y rudo.

Solvente pero fuera de estilo la Ulrica de la mezzo Agnieszca Rehlis en contraste con el centelleante Óscar de la soprano valenciana Marina Monzó, una de las estrellas del reparto.

Gran nivel del resto de secundarios al igual que el del Coro de la Generalitat Valenciana.

La batuta del maestro Fogliani explotó a consciencia la reconocida calidad de la Orquestra de la Comunitat Valenciana. Combinó contemplativa belleza, lirismo y drama con destacados solos como el del violonchelo, para una lectura llena de detalles. Hubo algún desajuste puntual pero mantuvo un constante control para que la potencia instrumental no tapara las voces.

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