A Coruña, la ciudad de los ascensos

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Una ciudad, 21 días y tres ascensos. Las miradas del deporte de élite se dirigen hacia A Coruña. Los éxitos del Dépor, de regreso en el fútbol profesional tras una longa noite de pedra de cuatro años en Primera RFEF, el Leyma Básquet Coruña, campeón de la LEB Oro y que la próxima temporada debutará en la ACB, y el Dépor Abanca, equipo femenino blanquiazul que volverá a la Liga F, han vuelto a poner en el mapa a una ciudad también de moda en el ámbito empresarial por el impacto de dos grandes corporaciones: Inditex y Estrella Galicia.

“Nunca había visto nada igual. Ni cuando ganamos la Liga o jugamos la Champions”, recuerda un aficionado. Una semana antes de cumplirse 24 años de la Liga del Dépor (19 de mayo del 2000), toda la ciudad salió a la calle para celebrar el ascenso a Segunda División. Después de cuatro temporadas en el fango, desde el descenso en diferido contra el Fuenlabrada hasta el triunfo del pasado domingo contra el Barça Atlètic, con cinco entrenadores y dos playoffs fallidos, la afición estaba sedienta de alegrías.

El deportivismo ha enraizado entre el público más joven, la llamada generación de barro

“Ser de los que ganan es muy fácil, ser del Deportivo me parece mejor”, canta la hinchada de Riazor, un fenómeno aparte, que batió varias veces el récord de asistencia de Primera RFEF hasta los 31.833 espectadores que llenaron el estadio contra el filial azulgrana. Con una entrada media de 22.056 personas, solo nueve equipos de Primera División le superan. El deportivismo ha enraizado entre el público más joven, la llamada generación de barro. No vivió los años de gloria, pero sus mayores les han transmitido la herencia con mimo y pasión.

Al barro bajó Lucas Pérez, héroe del ascenso con el gol de falta ante el Barça B. Del barrio coruñés de Monelos, en enero del 2023 puso casi medio millón de euros de su bolsillo para pagar la cláusula de rescisión y rebajó sus pretensiones para dejar el Cádiz, en Primera División, por el equipo de su vida, inmerso en la peor crisis de su historia. “Yo no vengo a Primera RFEF, vengo al Dépor”, dijo entonces. “Me llamaban loco, pero me ha dado mucha felicidad y tenía una deuda cuando me fui en el último descenso”, reconoce ahora.

Toda la ciudad salió a la calle para celebrar el ascenso del Deportivo a Segunda División

El sueño de O Neno tardó en cumplirse. En edad formativa no encontró sitio en la cantera blanquiazul. Pasó por las categorías inferiores del Alavés, el Atlético y el Rayo, con el que debutó en Segunda, antes de emigrar, como buen gallego. Jugó en el Karpaty ucraniano, en el PAOK de Salónica griego y, en 2014, al fin, fichó por el Dépor. En la segunda temporada marcó 18 goles y su explosión le llevó al Arsenal. Sin éxito, un año después volvió cedido en una temporada que acabó con el descenso a Segunda.

Salió por la puerta de atrás y vagó por el West Ham, el Alavés, el Elche y el Cádiz antes de volver una vez más. En su tercera etapa, ya con 35 años, el hijo pródigo ha liderado el regreso del equipo de su vida al fútbol profesional (12 goles y 17 asistencias esta temporada), un grupo por encima de todo, en el que también destacan las dos joyas de Abegondo: David Mella (18 años, Teo), un cañón en la banda derecha, hijo de exfutbolista y en el Dépor desde alevines, y Yeremay Hernández (21, Las Palmas de Gran Canaria), un fino mediapunta que llegó a Coruña en cadetes rebotado por el Real Madrid. Salvando las distancias, son los herederos de Fran y Valerón.

Con una entrada media en Riazor de 22.056 personas, solo nueve equipos de Primera División le superan

La campaña del ascenso casi se lleva por el camino a Imanol Idiakez, quinto entrenador desde el descenso a los infiernos y decimoquinto en diez años. Con sólo una victoria en los ocho primeros partidos, salvó varios match-balls hasta que dio con el sistema y el once adecuados. “Dejé dos maletas en casa, una para Navidad y otra con todo”, admitió entonces. El último momento delicado fue la derrota ante la Cultural, en la jornada 19 de la primera vuelta, que dejó al Dépor fuera de los playoffs y a diez puntos del líder. Desde entonces encadena 17 jornadas sin perder (14 victorias y tres empates), una segunda vuelta casi perfecta, una racha incuestionable.

Después del ansiado regreso al fútbol profesional, el reto es volver a Primera. La propiedad –el máximo accionista es Abanca, el gran banco gallego que condonó la deuda y removió todos los estamentos del club el pasado verano– ultima la salida del concurso de acreedores y prevé una potente inyección en Segunda, pero en plena celebración se ha enfrentado al Concello coruñés por el convenio, con la explotación de Riazor como telón de fondo. El Dépor ya no es una empresa de sentimientos, sino de números. Paradójicamente ha enganchado a la afición como nunca. Para muestra, los 29.000 abonados y 6.300 en la lista de espera para ocupar un asiento.

Baloncesto

El Leyma Básquet Coruña, un ascenso
de la leche

El baloncesto coruñés ha tenido que esperar 55 años para volver a ver a un equipo en la máxima categoría masculina. Entonces fue El Bosco, que curiosamente también subió la misma temporada que el Dépor. El pasado 10 de mayo en Melilla fue el día del Leyma Básquet Coruña, campeón de la LEB Oro y que en los próximos meses se convertirá en el sexto equipo gallego en la historia de la ACB, un hito que no se entiende sin el apoyo de la firma láctea –20 años como patrocinador– ni la entrada en el 2018 de una directiva que apostó por la profesionalización y la transformación en Sociedad Anónima Deportiva.
Bajo la presidencia de Roberto Cibeira –CEO de Pontegadea, brazo inversor de Amancio Ortega, el fundador de Inditex–, el club afianzó su proyecto deportivo, abonado a los playoffs de ascenso –jugó ocho eliminatorias en once temporadas– y redobló sus esfuerzos para acabar logrando el billete directo a la ACB en una potente LEB Oro con proyectos como Estudiantes, Burgos, Lleida, Gipuzkoa…

Los jugadores celebran el ascenso a la Liga ACB

Los jugadores celebran el ascenso a la Liga ACB

FEB

Con Diego Epifanio a los mandos, entrenador que ya llevó a Burgos y Breogán a la élite; Goran Huskic, el Jokic de los pobres, como generador principal; Beqa Burjanadze, otra bonita historia del hijo pródigo que vuelve a casa para triunfar; la experiencia de los Alejandro Galán, Olle Lundqvist o Álex Hernández y dos anotadores de rachas, Yunio Barrueta e Ingus Jakovics, el Básquet Coruña se ganó el ascenso con el mejor ataque de la liga: promedios de 89,5 puntos –fijó el tope de la categoría con 119 en un partido–, 19,7 asistencias y 100,4 de valoración.

Tan importante como el plano deportivo ha sido la consolidación social, con más de 2.000 abonados y dos llenos en el Palacio de los Deportes de Riazor. Es precisamente el pabellón una de las principales incógnitas para el desembarco en la ACB: el vetusto recinto municipal no cumple los requisitos mínimos. La otra opción es el Coliseum, que ya fue la sede de la Copa del Rey en el 2016. No es el único quebradero de cabeza de la directiva, que tendrá que acometer una profunda renovación en la plantilla para adaptarse a la exigencia de la mejor liga europea.

Fútbol

El banco que invierte en fútbol femenino

Abanca se hizo con el control del Dépor en julio del 2020, pero cuatro años antes ya había ligado su nombre para siempre al equipo femenino blanquiazul. Heredero del desaparecido Karbo Deportivo, tetracampeón de la Copa de la Reina en los años 80, nació de cero, con un proyecto que aglutinó talento joven nacional y ascendió por vez primera a la Liga F, entonces Liga Iberdrola, en el 2019 bajo el timón de Teresa Abelleira, que despegó en A Coruña y hace un año se proclamó campeona mundial con la selección española.

Las futbolistas celebran el ascenso a la Liga F

Las futbolistas celebran el ascenso a la Liga F

Javier Albores / DXT Campeón

La pandemia y la fuga de talentos –además de Abelleira se fueron otras que hoy son internacionales: Misa, María Méndez y Athenea– acabaron con el descenso del Dépor Abanca. Tres años después ha vuelto a la élite con una única superviviente del equipo original, la capitana Cris Martínez, y dos figuras, Millene Cabral y Ainhoa Marín. Con solo dos derrotas en 26 partidos, el grupo de Irene Ferreras cerró el ascenso el 21 de abril ante 14.057 personas en Riazor, récord para un partido del equipo femenino y también en la categoría.

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