Alfons Flores expone sus icónicas escenografías de ópera en el Tecla Sala

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“El teatro es un arte efímero, pero en esta exposición hemos podido recuperar o recrear algunas de las escenografías emblemáticas de Alfons Flores”, explica Joan Maria Minguet, que ha comisariado L’escenari prodigiós. 

Para la ocasión, una de las salas del Centro Tecla Sala de l’Hospitalet de Llobregat ha sido reformada para acoger cuatro grandes decorados de Flores, nacido en esta ciudad en 1957 y que ha trabajado para muchos directores teatrales y operísticos, entre los que destaca dos por el volumen de trabajos: Àlex Ollé y Calixto Bieito.

El espectador podrá entrar dentro de las escenografías y pasará a ser actor


Alfons Flores

“Nos han permitido quitar todos los tabiques”, manifiesta el escenógrafo, que ha aportado muchas piezas de su fondo, como carteles, dibujos, maquetas… “Aquí el público entrará dentro de las escenografías, de manera que dejarán de ser espectadores para pasar a ser actores. Mi fantasía es que la gente entre, a ver qué pasa”.

Hace tiempo que el director del Tecla Sala, Antoni Perna, perseguía a Flores para una exposición y, finalmente, lo ha conseguido: “Quería hacer un reconocimiento de los cincuenta de su trabajo. La escenografía es una disciplina poco frecuente en un centro de arte y, sin embargo, esperamos que alguna de las piezas pase a formar parte del fondo de arte”.

Maqueta de 'Le Grand Macabre', de Ligeti, en la exposición 'Alfons Flores. L’escenari prodigiós', del Centre Tecla Sala

Maqueta de ‘Le Grand Macabre’, de Ligeti, en la exposición ‘Alfons Flores. L’escenari prodigiós’, del Centre Tecla Sala 

Llibert Teixidó

“ Mar Flores tuvo la idea de convertir la sala en un escenario con la tramoya, los telares y el peine”, apunta Minguet, que subraya que la exposición empieza con material del GAT (Grup d’Acció Teatral), “un homenaje al teatro independiente de los años setenta”.

De entre las cuatro grandes escenografías que se exhiben, hay tres de óperas: una recreación a escala pequeña de la corona de espinas trenzada de crucifijos que hizo para la Norma de Bellini, de la Royal Opera House de Londres en el 2016, que se vio después en el Liceu; el inflable de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill y Bertolt Brecht, para el Teatro Real de Madrid, en el 2010; y el bosque de copas, entre las que el visitante puede pasear, de L’elisir d’amore, de Donizetti, para la Deutsche Oper am Rhein de Dusseldorf, del 2015.

En primer término, el inflable de 'Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny', de Kurt Weill y Bertolt Brecht, para el Teatro Real de Madrid, en el Centre Tecla Sala.

En primer término, el inflable de ‘Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny’, de Kurt Weill y Bertolt Brecht, para el Teatro Real de Madrid, en el Centre Tecla Sala 

Llibert Teixidó

La cuarta es un bosque de televisores inspirado en la escenografía de Bodas de sangre, de Lorca, que hizo para el Grec del 2001. También destaca la maqueta de Le Grand Macabre, de Ligeti, que en el 2011 causó gran sensación en el Liceu. “Las escenografías son efímeras, se guardan siempre que hay previsión de volver a hacer la obra, pero finalmente se destruyen y se reciclan: el almacenaje tiene un coste”, declara Flores.

“Los directores siempre me han dado libertad para hacer la escenografía que yo haya considerado, y después la hemos pactado”, recuerda Flores. Entre los objetos expuestos, hay trozos de manteles de papel de El Rincón de Aragón: “Cenábamos allí con Bieito cuando era director del Romea y yo dibujaba ideas. Necesito dibujar lo que pienso para visualizarlo”, concluye.

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