«Ya no soy el chico alocado que era antes»

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Hace casi veinte años que Carlos Suárez (Aranjuez, 1986) se enfundó la camiseta de Movistar Estudiantes y disputó su primer partido en la ACB. Fue un 27 de octubre de 2004, en la sexta jornada de la liga regular frente al Ricoh Manresa. A partir de ahí, su protagonismo fue subiendo, convirtiéndose en una pieza clave para el equipo. Sin embargo, en 2010 abandonó el club colegial, pasando durante los últimos catorce años por el Real Madrid, Unicaja Málaga, Carplus Fuenlabrada y, por último, San Pablo Burgos. Hasta que el verano pasado decidió volver al club madrileño, en el que militó en las categorías inferiores y después le dio la oportunidad de convertirse en jugador profesional, con una misión: devolverlo a la máxima categoría del baloncesto español. El sábado (17.30 horas, LaLiga+) su equipo tendrá enfrente al Tizona Burgos, en el primer partido de la final a cuatro por el ascenso a Primera.

—Este verano volvió a Estudiantes para ayudarles a subir a la Liga ACB y ahora solo están a dos partidos, ¿cómo se siente?

—Muy contento. También por volver a Estudiantes y, sobre todo, mucho más contento si consigo poder ayudar al equipo a que podamos volver a donde pertenece, a la liga Endesa.

—¿Qué es lo que le convenció para volver al club colegial catorce años después?

—Era algo que tenía pensado desde el año anterior: acabar mi carrera en el club que me dio la posibilidad de ser profesional; y ayudar a devolver al equipo a la Primera división española.

—¿Qué es lo que más ha cambiado entre el Carlos Suárez de antes y el de ahora?

—(Se ríe) Pues muchas cosas. Madurez, cuerpo… Hace 14 años que me fui de Estudiantes. Creo que sobre todo la madurez. Ya no soy el chico joven alocado que era antes. Ahora tengo una experiencia y una serie de prioridades, pero la esencia sigue estando.

—¿Qué se dispute la final a cuatro en Madrid le hace sentir como jugar en casa?

—Está claro que nos gusta jugar más a nuestro favor. Esto es una situación extraña porque hay cuatro aficiones en el mismo pabellón, y cada una apoyará a su equipo. Está claro que me gusta jugar en mi casa, pero no debe condicionarnos.

—Ante el Betis, en los cuartos de final, en el Wizink Center tuvieron una gran acogida, ¿esperan lo mismo en la final a cuatro?

—Esperemos que podamos tener esa misma acogida. Sabemos que no va a ser lo mismo, porque hay otras tres aficiones más. Pero sentiremos el apoyo de los nuestros, eso está claro.

—Hace de profesor para los más jóvenes de la plantilla, ¿qué tipo de consejos le da?

—Que den el 100 por cien. Que cada entrenamiento, cada día vengan a dar el máximo posible porque eso al final se reflejará en los partidos. Veo a los más jóvenes y me siento identificado con ellos, recordando cuando yo era joven y estaba en su situación. A mi también me ayudaron los veteranos, como Carlos Jiménez. Si yo puedo ayudarles, pues bienvenidos sean.


Carlos Suárez con un balón en el polideportivo Antonio Magariños


Guillermo navarro

—¿Y le suelen escuchar?

—Sí, sí. Con Yannick Nzosa soy el más pesado porque le veo un potencial tremendo. A lo mejor no se ha visto este año, ya que no ha podido jugar, pero para mi modo de ver es un jugador que tiene un potencial tremendo y que va a ser un jugador importante, no solamente de la Liga LEB, sino también en la Liga ACB.

—El sábado van a tener delante al Tizona Burgos, ¿qué esperan del rival?

—Es un rival que está jugando un baloncesto muy atractivo y dinámico. Es un equipo que nadie pensaba que iba a estar donde ha llegado porque acaba de ascender de LEB plata, pero ha habido momentos esta temporada que ha jugado un baloncesto espectacular. Sabemos que va a ser un rival duro. Todos los equipos que juegan la final a cuatro tienen posibilidades de subir. Creo que es la ‘Final Four’ más igualada de los últimos años.

—En la otra semifinal estarán San Pablo Burgos-Força Lleida, ¿cómo la ve?

—Es una semifinal muy igualada, igual que la que jugaremos nosotros. ForçaLleida está jugando muy bien. Lleva una racha de doce partidos sin perder. Es una eliminatoria 50-50 y se decidirá por los pequeños detalles.

—Última pregunta, ¿les veremos en la final?

—Esperemos que sí. Queremos ganar a Tizona, que sabemos que va a ser un enfrentamiento muy duro y tenemos que hacer un gran baloncesto para poder llevarlo a la victoria.

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