La suerte sonríe a Francia entre golpes

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Siete amarillas. Caras ensangrentadas. Mucho choque, bastantes interrupciones y pocos goles. Austria planteó una batalla de cuerpo a cuerpo contra Francia, que solo pudo llevarse el triunfo gracias a un golpe de suerte en un centro de Mbappé que parecía inofensivo y que el central Wöber se introdujo en su portería.

Francia no jugó como Alemania y España. No fue un vendaval, ni mucho menos tenía el partido solucionado al descanso como los otros dos. Es más bien como Inglaterra. Se sabe superior, juega solvente pero no se desmelena. Tiene potencial para aplastar pero parece que se conforma con dejar pasar los minutos, como si perdonara la vida al rival, a la espera de su momento, convencida de que tarde o temprano, llegaría.

El afortunado tanto

Un centro de Mbappé que parecía inofensivo lo acabó por introducir en su portería el central Wöber

A eso la empuja en parte el once y el esquema que utiliza Deschamps, con solo dos centrocampistas puros –ambos claramente de recuperación: Kanté y Rabiot– y cuatro hombres de ataque para lanzarse a la carrera, aunque Griezmann siempre busca situarse libre para organizar.

Mbappé es la gran amenaza de les bleus y tiene total libertad. De inicio arranca por el centro pero cuando quiere intercambia su posición con Thuram en la izquierda. La derecha es toda para Dembélé, que con su facilidad para el regate consigue forzar dos amarillas en dos slaloms individuales.

Sin acierto ante el portero

Sin que su equipo jugase vistoso, el nuevo jugador del Madrid se quedó dos veces ante el portero Pentz pero no acertó

El estilo de los equipos de Rangnick hace que la presión de Austria sea muy agresiva. Si no roba el balón no dudan en emplear la fuerza para parar la jugada. El técnico es el padre de la escuela alemana que pretende recuperar la posesión lo más alto posible y no modifica esa voluntad ni teniendo enfrente al veloz Mbappé, que a las primeras de cambio arranca por la izquierda en una contra. Ese escenario con metros a la espalda hubiera sido la pesadilla de cualquier entrenador. Sin embargo, Rangnick asume el riesgo. Y resulta que el nuevo delantero del Madrid no puede superar a Pentz, que mete una buena mano.

La cabalgada podía anunciar un peligro constante por parte de los subcampeones del mundo, pero no fue así. Austria, bien colocada, incluso se atrevió a llevar el peso del partido. Apenas concedía pérdidas y así no permitía correr a su contrincante, que tampoco estaba muy preocupado. Sí que le molestaba ese punto de agresividad en los choques de los austríacos.

En ese contexto, Francia se llevó un buen susto. Centró Gregoritsch desde la izquierda, calculó fatal en el salto Saliba, al que la pelota superó por arriba, y Sabitzer con un solo toque bajó el envío y asistió a Baumgartner en el área. El futbolista del Leipzig estaba solo delante de Maignan pero no supo decidirse entre rematar por encima del portero, regatear o chutar a romper. El resultado fue un híbrido que no cogió ni fuerza ni dirección. Una ocasión de la que se acordarían los austríacos.

Porque esa jugada funcionó como un aviso en toda regla para les bleus . En la siguiente acción, Mbappé, ahora caído a la derecha, desbordó a Mwene para llegar a la línea de fondo y centrar atrás. El pase buscaba a Griezmann, aunque estaba bastante bien tapado, pero el central Wöber se equivocó en su despeje. Puso la cabeza con los ojos cerrados y desvió la pelota hacia su portería, cruzada, mientras Pentz, incrédulo, hacía la estatua.

Con una pizca de suerte, Francia había logrado su objetivo de ponerse por delante en el marcador. Confiaba en que en la segunda mitad tendría más espacios. Lo que en su vocabulario significa más oportunidades y más peligro.

Cambio obligado

El capitán ‘bleu’ se retiró en la recta final con la nariz ensangrentada tras un choque en un salto con Danso

Y así fue, porque Mbappé le robó la cartera a Danso, que era el último defensa, y enfiló a toda velocidad hacia el área. Wöber le perseguía a distancia. Con tiempo para pensar, el capitán de Francia no acertó en el mano a mano. Quiso colocar a la izquierda de Pentz pero el balón no cogió la rosca y se fue fuera.

Hubiera sido el tanto de la tranquilidad –también Thuram se topó con otra buena intervención de Pentz– pero no iba a ser una noche plácida para los franceses. Para nada. Lo que les esperaba era un duelo a cara de perro. La victoria le costó a Francia mucho sudor, bastante trabajo, algo de nervios y hasta sangre.

Mbappé no pudo acabar el partido y tuvo que retirarse con la nariz ensangrentada tras chocar en un intento de remate de cabeza con Danso. Una buena demostración de que el triunfo fue tan sufrido como duro.

Ficha técnica

Austria, 0 – Francia, 1

Austria: Pentz, Posch, Danso, Wöber (Trauner 59), Mwene (Prass 88), Seiwald, Grillitsch (Wimmer 59), Laimer (Schmid 92), Sabitzer, Baumgartner y Gregoritsch (Arnautovic 59)

Seleccionador: Ralf Rangnick

Francia: Maignan, Koundé, Upamecano, Saliba, Theo Hernandez, Kanté, Rabiot (Camavinga 71), Griezmann (Fofana 91), Dembélé (Kolo Muani 71), Thuram y Mbappé (Giroud 91)

Seleccionador: Didier Deschamps

Estadio: Merkur Spiel-Arena de Düsseldorf

Árbitro: Gil Manzano (España)

Tarjetas: Amarillas a Wöber, Mwene, Dembélé, Baumgartner, Laimer, Mbappé y Danso

Gol: 0-1 Wöber (p.p.) (38)

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