“Solo algunos nacen genios, pero todos podemos aprender a serlo”

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Otra mente maravillosa

MacMillan cuenta su infancia de barrio pobre de Glasgow, pero rico en experiencias y generoso en su apuesta por la educación, empezando por la de profesores entregados al alumno en su escuela pública: “Gracias a ellos, pude empezar a cultivar mi genio, porque solo algunos son geniales de forma innata, pero todos podemos aprender a serlo, a ver las cosas de forma diferente y después mejorarlas”. Y recuerda cómo fue al cine a ver Una mente maravillosa sobre el también Nobel John Nash, encarnado en el filme por Russell Crowe. Poco después, una multitud de 3.000 estudiantes se apiñaban en el auditorio de Princeton para escuchar a Nash. MacMillan le preguntó qué sentía al ver a toda aquella gente reunida para verlo. Y Nash contestó: “No han venido a verme a mí, han venido a ver a Russell Crowe”.

Qué ha hecho Escocia para tener dieciséis premios Nobel?

De los que cinco aún estamos vivos.

Y nos alegramos.

Creo que el secreto ha sido la humildad: los escoceses somos pocos, cuatro millones, y más pobres que el resto del Reino Unido, pero muy trabajadores: de tradición obrera.

Catalunya ha sido más rica que el resto de España y no tenemos ningún Nobel.

Pero tiene una excelente industria química apoyada en investigación e innovación de clase mundial. Y especialmente en mi área: la catálisis. ¿Y sabe por qué tenemos tantos Nobel en Escocia?

Admitimos consejos, por supuesto.

Educación. Siempre ha sido lo más importante para nosotros. Incluso en la escuela pública de mi barrio pobre respetábamos a los profesores, los venerábamos, y ellos correspondían con dedicación y esfuerzo.

¿En Inglaterra no es lo mismo?

Son clasistas y… ¿le parece lógico que allí quince ministros vengan del mismo colegio?

O era muy muy bueno o muy muy caro.

Pero que muy caro y excluyente y elitista para mantener privilegios y heredarlos sin merecerlos. No quiero hacer política…

Hágala, profesor: diga lo que piensa.

…Pero solo esa cifra de quince ya explica el independentismo de tantos escoceses.

También ustedes tienen fama de tacaños.

Por eso siempre soy el primero en pagar las rondas cuando vamos al pub en EE.UU.

¿La clase obrera escocesa no tiene también su orgullo de clase?

Mi padre se temía que mi hermano mayor iba a la universidad para escapar de la acerería donde él trabajaba, pero cuando acabó Físicas y empezó a ganar más que él, me animó a mí a ir también a la universidad.

Y fue a estudiar. ¿Por qué Química?

Porque cayó en mis manos un manual viejo de Química y me enamoré. Yo iba a una escuela pública de barrio pobre, pero mis profes se volcaron en ayudarme a progresar en Química. Y en la biblioteca del cole encontré más manuales.

¿Era usted un empollón?

Era un chaval pobre y feliz. En casa nos divertíamos de lo lindo y siempre en familia. Me llamaron de un programa de radio de deportes el otro día…

Sé que usted adora al Glasgow.

…Pero los locutores al presentarme dijeron que había ganado el Nobel “con el alemán List” y lo primero que me preguntaron fue: “Vamos, sea sincero, David: reconozca que usted copió la idea del alemán”.

Para que usted se riera en directo, debe de tener un gran sentido del humor.

¡Somos escoceses! Sin humor y sin buenas historias la vida no tiene sentido. Y nadie es mejor ni peor que nadie: todos somos humanos compartiendo el planeta. Y a veces alguna cerveza con amigos en el pub.

¿Por qué su catálisis mereció el Nobel?

Mire alrededor de usted aquí y ahora o en cualquier habitación y verá cuatro o cinco objetos fabricados gracias a la catálisis, que acelera la reacción química para fabricarlos: plásticos, medicinas, materiales de todo uso: combinar dos moléculas requería 5.000 años… hasta que inventamos la catálisis.

Enhorabuena.

Lo he dicho en plural, porque somos una comunidad científica. A mí me tocó el Nobel, porque a alguien tenían que dárselo, pero le aseguro que fue un éxito de todos. Y la catálisis está en auge: vivimos una explosión de posibilidades de aplicarla. Por eso, me alegro de no trabajar por dinero.

Nunca está de más.

Pero si solo trabajas por ganarlo, te reduces a una dimensión cuantitativa: más y más siempre y así nunca serás feliz. Yo me lo paso bomba con mi equipo en el laboratorio de Princeton cuando descubrimos una nueva reacción química. No me importa si dará o no dinero a alguien: yo ese día duermo feliz.

¿Qué espera descubrir ahora?

Espero seguir conectando talento en mi laboratorio de 45 químicos, con catalanes y españoles también, No somos genios, pero sí un equipo creativo.

¿Qué es un genio?

Genio no es ser muy bueno o el mejor, incluso, en una determinada área, sino ser capaz de verla en conexión con otras áreas de una manera diferente y reveladora de como la ven los demás.

¿Por qué no va a serlo usted?

Nosotros no somos genios innatos, pero sí que hemos aprendido a ser creativos en química y catálisis.

¿Cómo se aprende a ser creativo?

Intentándolo, desde luego, lo que conlleva una gran dosis de dedicación y esfuerzo, que es lo que aprendo y enseño con mi equipo, pero no solo…

¿Qué más hace falta?

Ser humilde para percatarse de que otro es más creativo que tú y seguirle y aprender de él y trabajar juntos.

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