Albania 0 – España 1: España se gusta con el plan B

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Es una secuencia impensable y soñada. Tres partidos en la Eurocopa y tres victorias de la selección, un grupo entregado a una causa que, ahora sí, contagia a los aficionados y los reclama ante el televisor. El equipo se gusta con el plan B, suplentes que se mantienen firmes en la senda y cierran la fase de grupos con el pleno. Un gol de Ferran decidió el partido ante Albania.

  • Albania
    Strakosha; Balliu, Djimsiti, Ajeti, Mitaj; Asllani, Ramadani; Asani (Muçi, min.81), Laçi (Berisha, min.70), Bajrami (Hoxha, min.70); y Manaj (Broja, min.58).
  • España
    Raya; Navas, Vivian, Laporte (Le Normand, min.46), Grimaldo; Merino, Zubimendi; Ferran (Yamal, min.71), Olmo (Baena, min.84), Oyarzabal (Fermín, min.62); y Joselu (Morata, min.71).
  • Goles
    0-1, minuto 13. Ferran Torres.
  • Árbitro
    Glenn Nyberg (SUE). Amonestó a Bajrami (min.66), Berisha (min.88), por Albania, y a Vivian (min.90), por España.
  • Incidencias
    Merkur Spiel-Arena de Düsseldorf.

Suena Rosalía en el moderno Arena de Dusseldorf. Y los albaneses que han pitado todo, cada paso de la selección antes y después del calentamiento, también el himno de España, agitan sus ‘qeleshes’ con la tonadilla de la artista catalana. En la grada hay miles de gorritos blancos, hechos de lana y con forma de cono en la cabeza de los balcánicos, en representación del pueblo albano, la segunda nación con mayor presencia emigrante en Alemania después de Turquía.

De nuevo la mayoría aplastante en el estadio es un detalle menor, pese a que los ardorosos albaneses alborotan el ambiente con su abucheo permanente mientras la selección española maneja la pelota.

De la Fuente ha llenado el campo de nuevos apellidos, solo repite Laporte en busca de ritmo y sensaciones. Y aunque la sutileza o la velocidad no son las mismas que aportan los titulares, el plan de juego sí es idéntico. Hay un modelo, unas trazas, una identidad que se plasma en el gol de Ferrán.

Recupera Vivian, la mueve al lado a Laporte, un pase entre líneas del central francés, el giro de Dani Olmo y la visión de la jugada y el remate de primera, magnífico, tocado de cine con la izquierda a pie cambiado de Ferrán.

Es un estilo, un guión aprendido que condecora a la selección y se impone por encima de los nombres y sus virtudes técnicas. España presiona con energía y armoniosa precisión la salida del rival, y ese es el primer escalón de la pirámide. Casi siempre roba el balón en el campo contrario y por ahí empieza el sometimiento, la cadencia, el vaivén de pases hasta que alguien se da la vuelta, atisba el agujero y se viene el remate, otra seña de identidad. España casi siempre acaba la acción, lo intenta al menos, aunque el disparo sea picudo o en desventaja.

Albania tiene otras urgencias y llega con aceleraciones hasta David Raya cada vez que sobrepasa las líneas. La defensa española muestra firmeza, Navas tiene toda la experiencia, Vivian no desentona, Laporte gana el cuerpo a cuerpo, Grimaldo es rápido. Los albaneses solo disponen de una acción con aviso de gol, el tiro bien dirigido de Asilani que Raya despeja en estética palomita y bloca en veloz maniobra.

La versión B de España ofrece una cara sólida y vértigo en la celeridad de acción. El tiquitaca se agita cada vez que se abren las fronteras del adversario y la selección puede correr. Ferran llama a la puerta con énfasis y entusiasmo, quiere jugar más y es el mejor español en el primer acto. Más acertado que ninguno, más que Joselu, al que se le ve con un ritmo algo inferior y más desquiciado con un par de llegadas que no concreta. También Mikel Merino se muestra confiado en su zurda y en su físico. Grimaldo pone buenos centros en la primera parte. Es Oyarzábal el menos elocuente con el balón en los pies, casi siempre demasiado frío el guipuzcoano.

Albania, necesitada, aprieta en la segunda parte

Albania aprieta en la reanudación. Está eliminada y juega de local, el campo lleno de compatriotas que reclaman a Broja, el ídolo en el banquillo, sin parar de vociferar y mostrar el orgullo de país con sus gorritos blancos. Su equipo se contagia, quiere hacer daño, supera el empuje español en la presión, sale a la contra, ofrece un nivel que no es el de hace años.

Broja zarandea el partido, lo mueve como un pequeño tornado, los albaneses no quieren despedirse como un muñeco y obligan a David Raya a hacer la parada de la noche. Una falta de atención de los españoles en una falta termina en un zapatazo de Broja que despeja con mano dura y resuelta el portero del Arsenal.

De la Fuente refresca a la selección con Le Normand, Fermín, Morata, Lamine Yamal. Brío para contener a los fogosos albaneses, quienes, valientes, van de cabeza en busca de los goles que les otorguen expectativas con la derrota de Italia ante Croacia. Albania exige a España, a su entramado defensivo, a los cuatro zagueros, por donde ya se ve alguna gotera. Un ímpetu reseñable que concluye en el vacío. España gana, Albania se va a casa.

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