“Estoy orgulloso de que mi padre llevase la fe cristiana a los apaches”

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El rock no ha muerto y menos aún el padrino del schock rock. Alice Cooper (Detroit, 1948) sigue a sus 76 años llevando por el mundo esa original combinación de vodevil del terror (serpientes pitones, guillotinas, sangre escénica) y rock ‘n’ roll de tres acordes que le hizo célebre. Este viernes regresa a Barcelona –dentro del Alma Festival del Poble Espanyol– con ese show y algún tema de su reciente Road , un álbum acerca de los trucos para no perecer yendo de gira. El icono del rock al que descubrió Frank Zappa y luego influyó en el heavy metal, el hard rock, el punk o el gótico, conversa con La Vanguardia , no sin antes haber jugado su partida de golf.

De niña dormía con su imagen a los pies de la cama. ¡Qué miedo! Acabé dándole chocolate al póster para hacerme su amiga.

Ja ja ja. Hay mucha gente, especialmente de su generación, que escucha la música de sus padres. Es gracioso porque en nuestros conciertos hay todos esos chavales que se saben cada canción de tanto escuchar los álbumes de rock duro de sus padres. Que es la única clase de rock que no morirá. Sigue y sigue. El punk tuvo su momento, el metal, el hip-hop… pero el hard rock sigue adelante.

Usted aparecía como un gran conocedor del bien y del mal al que convenía rezarle más que al propio Jesucristo.

Lo curioso es que la gente solía ver a Alice como si fuera muy demoníaco, pero yo soy cristiano. Leo la Biblia todos los días, voy a la iglesia el domingo… e interpreto un personaje de terror cómico: son dos cosas distintas mi vida y la escena. Hubo un largo período de tiempo en el que no sabía dónde empezaba yo y terminaba Alice. No sabía cuándo se suponía que debía ser Alice y no sabía cuándo se suponía que debía ser yo. Y cuando dejé de beber, hace 41 años, comencé a darme cuenta de que interpretaba a un personaje, como podía ser Drácula o Jack el Destripador. No era yo.

¿Disfrutaba del terror de niño?

Sí, íbamos a ver todas esas películas de los 50 en las que siempre vi esa comedia como algo excitante, no me imaginaba a alguien debajo de mi cama o en el armario. Resulta que en las partes más aterradoras me partía de risa, no me lo tomaba en serio. O incluso teniendo miedo, sabías que no te va a pasar nada. De eso va mi espectáculo.

El rock & roll ya tenía muchos héroes, vi que iba a ser más divertido ser el villano del rock”

¿Cuándo fue consciente del poder de la imagen de su show?

Por un lado me di cuenta de que nadie lo había hecho en rock&roll. Cuando empezamos, tuvimos que aprender a tocar canciones de Rolling Stones, Yardbirds, Kinks… Aquella generación tuvimos que demostrar ser una gran banda en vivo antes de conseguir un contrato discográfico, lo cual creo que ya no sucede. Aerosmith tuvieron que demostrar su valía, Guns N’ Roses también, solo entonces comenzabas a grabar, a escribir tus propias canciones. Y en mi caso vi que había que hacer algo que nadie antes hubiera hecho. El rock & roll tenía un montón de héroes y ningún villano. Y yo sería con mucho gusto el villano de rock: sería más divertido que ser un héroe.

¿Le preocupa poder aún sorprender a la gente en su directo?

Oh, ya no creo que puedas sorprender al público, el de hoy es a prueba de golpes. En los 60 y 70 era fácil; ahora las noticias impactan más de Rob Zombie y yo mismo. Yo miro la CNN y da más miedo. Pero es que la gente sabe que sacaremos la guillotina y la camisa de fuerza, es algo clásico de Alice Cooper. Les decepcionaría si no hiciéramos esas cosas. Pero en todas las canciones, la banda es muy buena. Y es lo que la gente viene a escuchar.

El artista en una imagen promocional

El artista en una imagen promocional

JENNY RISHER

Pero el público no deja de preguntarse por qué está tan obsesionado con que le maten en una escena.

En toda película, teatro o libro, para tener un gran héroe, es necesario tener un gran villano. Y a este al final siempre lo matan. Pero en nuestro show, Alice pasa por la guillotina o la horca y luego regresa en la siguiente canción con sombrero de copa blanco y frac: renace. Es una fiesta.

¿Algo liberador para usted?

Sí. Lo espero con ansias cada noche. Me encanta interpretar a alguien a quien no te pareces en nada. Siempre y cuando el público lo disfrute, y grite y grite pidiendo más… es todo lo que me importa. En 60 años no he dejado de darles un espectáculo. Y el que haremos en Barcelona es nuevo.

Tocan todos los éxitos, ¿no?

Por supuesto. De las cerca de 25 canciones que hacemos, 15 son temas que tenemos que hacer: Poison y School’s Out y I’m eighteen , esas canciones que quiere el público. Y luego otras teatrales. Así que no queda mucho espacio para hacer material nuevo. Haremos dos o tres de Road .

Después de medio millar de temas escritos, ¿cuál es ahora el proceso?

En Road se trataba de esa experiencia de salir de gira, que no se resume a salir a tocar. Has de sobrevivir pasando cada noche en un hotel distinto, viajar en autobús o avión, vivir de una maleta, marcar el ritmo para llegar al final del día en forma… todo está programado para que sea así, es parte del truco. Hay un truco y hay un ritmo en las giras.

Su padre y su abuelo eran hombres de Dios. ¿Qué fuerza le da la fe?

Desde niño he sido un creyente. Es de esas cosas que no puedes explicar. Puede venir cualquiera a charlar conmigo durante diez horas para disuadirme de mi fe y yo le miraría y le diría que en el fondo de mi corazón sé que esto es verdad, nunca me convencerás de lo contrario. No es que sea terco, es que sé como cristiano que Jesús es mi Salvador. Y no creo que el rock&roll sea la música del diablo. Tampoco mi padre lo creyó. Murió a los 64 traba0jando de misionera con los indios apaches. Tenía enfisema y asma. Mi mamá vivió hasta los 97, era dura de pelar. Pero estoy tranquilo, sé que están ambos en el cielo.

Todo lo ‘woke’ lo encuentro del todo absurdo: como digas una palabra equivocada van y ¡te despiden!”

¿Eso de llevar la fe cristiana a los apaches diría todavía hoy en día que ha sido algo positivo?

¡Claro! Estoy orgulloso. Mi abuelo lo hizo en los años 40 con los indios siux en Dakota del Norte. Mi abuela trabajó con los apaches en Arizona. Cuando era niño, pasaba todos los fines de semana en la reserva. Mi esposa y yo tenemos un proyecto llamado Solid Rock, un centro para adolescentes donde pueden venir a aprender a tocar la guitarra, el bajo, la batería, cantar, bailar, cualquier cosa. Y es gratis.

En su juventud ser un rockero de pelos largos le hacía sospechoso de querer tener apariencia de mujer. Y medio siglo después, está de moda transicionar y pensar que el cuerpo puede haber nacido en el género equivocado…

Para empezar, me parece que la gente se lo toma todo demasiado en serio. Yo lo miro todo con mucho humor. Todo lo woke me parece ridículamente absurdo. No creo que la gente en general quiera insultar a nadie, pero como se te ocurra decir la palabra equivocada, ¡te despiden! Eso es estúpido. Yo me río, incluso en mi música me río de eso.

Su nueva campaña satírica para presidente

“Soy un hombre con problemas para tiempos difíciles”

Como hace cada cuatro años desde que en 1972 sacó el tema Elected, Alice Cooper se prepara para las elecciones postulándose satíricamente como presiente a través del Partido Salvaje (Wild Party). Así se presenta en el vídeo de AliceForPresident.com: “Soy Alice Cooper y soy un hombre con problemas para tiempos difíciles. No tengo absolutamente ninguna idea de qué hacer, así que debería encajar perfectamente”. Para Cooper, que siempre se ha mantenido alejado de la política, “el rock es sinónimo de libertad, de manera que a los fans no se les puede indicar a qué partido votar. Les estás diciendo que no piensen por sí mismos, sólo que piensen como tú”, ha asegurado.


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