Estopa hace historia reuniendo a 60.000 personas en Montjuïc

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No era la primera vez que el Estadi Olímpic se llenaba hasta los topes por un concierto, pero nunca hasta este miércoles lo había hecho para recibir a una banda local que actuara en solitario. Hay que remontarse a nombres como Julio Iglesias o Lluís Llach y sus conciertos en el Camp Nou para igualar lo conseguido por los hermanos de Cornellà de Llobregat, localidad situada a poco más de 10 kilómetros de Montjuïc, un cuarto de hora en coche que el Seat Panda de Estopa ha tardado un cuarto de siglo en transitar para hacerse presente allí donde antes tocaron Michael Jackson, Madonna, los Rolling Stones o Bruce Springsteen.

David y Jose ya sabían lo que es tocar en grandes estadios durante esta gira multitudinaria que se han regalado con motivo del 25 aniversario de Estopa y el lanzamiento del disco Estopía. Los sold out en La Cartuja y el Metropolitano les precedían, pero esta vez actuaban en casa, delante de 60.000 personas y en el hogar provisional de su FC Barcelona (se plantean actuar en el futuro Camp Nou), un plus emocional que se hizo notar desde el primer minuto, cuando los protagonistas de la noche hicieron su aparición, todavía de día, para entonar el “Fui a la orilla del río/y vi que estabas muy sola”, comienzo de Tu calorro, primer tema del primer álbum de la banda, del que también sacaron Cacho a cacho para acelerar a un público que aguantó paciente casi 40 minutos de retraso.

‘Tu calorro’, ‘La raja de tu falda’ o ‘Vino tinto’ levantaron al público en un concierto de más de dos horas y media

A tenor de la respuesta de los fans, la espera se justificó al entrar en el universo estópico, hoguera de sentimientos, historias de barrio, amistad y malos ratos tomados con buen humor. Un mundo dibujado por aquellos dos amigos que tocaban la guitarra sobre el escenario entre imágenes de los edificios que conforman la ciudad dormitorio de Cornellà, escenario de las historias cantadas por los Muñoz. “Estamos jugando en casa y no podemos perder ni empatar”, dijo David en los primeros compases, visiblemente emocionado tras reconocer que era “un mal día para dejar de esnifar pegamento”.

Apoyados por una formación de ocho miembros entre guitarras, bajo, teclados, percusión y batería además de la voz de Chonchi Heredia, los hermanos Muñoz lo dieron todo durante más de dos horas y media de un concierto que se ahorró invitados especiales pero no canciones, de las que cayeron una treintena con todos sus éxitos. Sí contó con sorpresas como el uso de pulseras luminosas o la aparición de un auténtico Seat Panda rojo al que los hermanos treparon para cantar Camiseta de rokanrol sobre el techo.

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Los hermanos Muñoz en concierto

Mané Espinosa

Frente a ellos, en estrecha comunión, se encontraba su público más fiel, aquel que camina hacia la cincuentena y que compartían espacio con un buen número de jóvenes, muchos de los cuales no iban ni a la ESO cuando David y Jose pudieron dejar la Seat y dedicarse a la música. Unos y otros se acercaron a Montjuïc para corear temas tantas y tantas veces cantados en bares, bodas, celebraciones de todo pelaje y atascos en la autopista que han convertido a los de Cornellà en banda sonora de una generación al tiempo que insuflan savia nueva al árbol de la rumba.

Tras un comienzo enérgico que incluyó Vacaciones, Cuando amanece o Tragicomedia, los hermanos se sentaron ante una hoguera ficticia con una cerveza en la mano (“Springsteen no tiene cojones para hacer esto”, dijo un deslenguado David) para interpretar las baladas Hemicraneal y Sola y escuchar la voz de Jose, en pie y a solas, interpretando Ya no me acuerdo. Fue la previa para una ronda de rumbas que incluyó La raja de tu falda, cantada a todo volumen por el público, Poquito a poco –originalmente titulada Porro a porro–, o El del medio de los chichos, con todos los músicos sentados como si se tratara de un bar (más cervezas, por supuesto), un tramo que ralentizó el show, y que sirvió para que Chonchi Heredia mostrara sus dotes flamencas.

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En Montjuic se encontraba su público más fiel, entregado

Mané Espinosa

El repertorio viajó por toda la carrera de la banda con especial protagonismo para los tres primeros álbumes, y presentación de los temas de Estopía, que viajan por los senderos de la rumba rock, caso de El día que tu te marches, experimentan con nuevos géneros como en La ranchera o rocanrolean con Ké más nos da. Nuevas propuestas que nada pueden contra clásicos como Pastillas de freno, que dedicaron “a la clase obrera de Catalunya y la gente que se levanta a las seis de la mañana en contra de su voluntad”, Partiendo la pana precedida por una larga presentación de Jose, o Vino tinto y Como Camarón, que se cerraron en los bises por todo lo alto una noche en la que dos hermanos del barrio de Sant Ildefons tocaron en el mismo escenario que Bruce Springsteen, casi durante el mismo tiempo que el Boss, con un retraso similar a Madonna y las mismas pulseras que Coldplay. Si Vázquez Montalbán comparó Cornellà con los mares del Pacífico Sur, anoche Estopa demostraron que el Baix Llobregat también puede ser Nueva Jersey.

Concierto de Estopa en su gira de 25 aniversario en Montjuic

Concierto de Estopa en su gira de 25 aniversario en Montjuic

Àlex García

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