Bill Hwang, el hombre que timó a Wall Street, culpable de estafa y manipulación

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Hora de pasar factura por la caída de Archegos, el fondo de inversión cuya caída provocó un terremoto en Wall Street. Sung Kook Bill Hwang, su fundador, ha sido declarado culpable por un jurado por fraude, manipulación de mercado y un total de 10 de los 11 delitos a los que se enfrentaba. El juez decidirá la sentencia el 28 de octubre: cada cargo supone una pena máxima de 20 años en prisión, por lo que enfrenta hasta 200 años.

Tras la caída de la compañía los fiscales presentaron cargos contra Hwang y el que fuera responsable financiero de Archegos, Patrick Halligan, también declarado culpable por el jurado. Con la ayuda de dos exdirectivos que aceptaron declarar contra sus exjefes, William Tomita y Scott Becker, en el juicio se fue desvelando la operativa real.

Valores inflados a base de mentiras y compras sin lógica

Según los fiscales, Hwang infló el valor de Archegos, su family office, hasta 36.000 millones de dólares en su punto álgido, valiéndose de compras infladas para potenciar su cartera y mintiendo a los bancos para captar nuevos fondos. Con ese dinero el objetivo era incrementar el precio de las pocas empresas en las que había invertido, hasta el punto de casi cuadriplicar la valoración de Viacom, uno de sus objetivos, en poco más de cuatro meses.

Al ser un family office Archegos no estaba obligada a revelar públicamente sus tenencias. Becker admitió haber mentido a bancos para obtener acceso a crédito y generar capacidad de trading para Archegos. Tomita aseguró que Hwang le ordenó inflar el valor de acciones comprando a precios caros, lo contrario de lo que dice la lógica de intentar pagar lo menos posible por un valor para aprovechar su revalorización.

También le pedía mentir sobre las inversiones de la compañía. A los acreedores se les decía que su cartera se componía de grandes tecnológicas con buena liquidez como Apple o Amazon. La realidad era que acumulaba posiciones enormes en unas pocas empresas, como Viacom. Además, a través de derivados tenía una exposición de 160.000 millones, lo que aumentaba aún más los riesgos asumidos y reducía la diversificación. Según los abogados de Hwang, las grandes entidades mantenían el apoyo por las comisiones que se embolsaban.


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Bill Hwang

Todo se empezó a desmoronar en marzo del 2021. El anuncio de ampliación de capital de Viacom, en la que tenía una buena parte del dinero invertido, provocó una tormenta de ventas y una caída del 50% que condenó a la empresa. Esto provocó un efecto dominó, ya que su flujo de caja desapareció y el valor de sus participaciones se hundió.

Los acreedores de Archegos perdieron unos 10.000 millones de dólares y su colapso fue un factor clave para el final de Credit Suisse, al provocarle unas pérdidas de 5.000 millones y acercarla a la quiebra, lo que aceleró su compra por parte de UBS. Además de impactar en la firma suiza, Archegos provocó un agujero de unos 2.900 millones en la japonesa Nomura, mintiéndoles sobre la actividad comercial de la empresa y el nivel de riesgo de su cartera para captar fondos.

A diferencia de otros grandes procesamientos de Wall Street de entrada las víctimas no fueron inversores minoristas, sino el propio Wall Street, es decir, los bancos que lo apoyaban o traían sus clientes. Pero con su operativa de inflar valores a su vez provocó 100.000 millones en pérdidas para inversores de las compañías en las que invertía.

La magnitud de la caída de Archegos sorprendió al mundo financiero. Ni Hwang ni la firma eran muy conocidos en la industria, lo que planteó aún más dudas sobre la evaluación de riesgos que tomaron las entidades que le aportaban fondos. Lo curioso es que Hwang ya había sido acusado de operaciones ilegales en su firma anterior, Tiger Asia, que luego rebautizó como Archegos. Al principio la banca desconfiaba de él, pero Nomura decidió darle una segunda oportunidad y otros fueron detrás.

Hwang ya había sido condenado por otras irregularidades en su firma anterior

Hwang, que no aceptó ninguno de los cargos, no reaccionó cuando se leyó el veredicto. Se aferró a una botella de agua de plástico y miró al frente, recoge Bloomberg. Al salir de tribunales no hizo declaraciones. El exdirectivo permanece libre con una fianza de 100 millones de dólares garantizada por 5 millones de dólares en efectivo y dos propiedades. Se espera que recurra la decisión del juez cuando se produzca.

El fiscal Damian Williams dijo que “el veredicto debería enviar un mensaje rotundo de que se seguirá vigilando los mercados financieros y que los que intentan engañar al sistema deberán asumir responsabilidades”.

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