Lamine Yamal: El chico de oro

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La música sonaba a todo volumen. El sonido de los altavoces del autobús alcanzaba las entrañas del Allianz Arena. “Le pido al cielo que pueda reírme de ser como soy, como una potra salvaje que en el oleaje no pierde el sentido, no quiero riendas ni herrajes…”. La potra salvaje, la canción de moda en el vestuario de España, es el hilo musical de su éxito. En el interior del vehículo, los internacionales golpeaban las ventanas celebrando el triunfo ante Francia y la clasificación para la final. No habían pasado ni dos horas del pitido final y la fiesta era de las importantes. No era para menos. Al frente del jolgorio siempre están los mismos. Nico Williams, Cucurella y, por supuesto, Lamine Yamal, el chico de oro, como le ha bautizado la prensa internacional después de esculpir un gol para la leyenda de las Eurocopas.

“No sabe lo que es la presión, asume todo como si fuera normal”, se sorprenden en la Federación

La joven perla de Mataró se avanzó su regalo de cumpleaños. El sábado soplará 17 velas. “Le he dicho a mi madre que no hace falta que me regale nada, haber llegado a la final es suficiente”, proclamaba feliz tras su gesta. Yamal se había ganado a pulso el honor de ser escogido por la UEFA como el mejor futbolista del partido. En toda una semifinal de Eurocopa, ante una selección de la talla de Francia, el delantero español había aparecido cuando más le necesitaba su país. Con el marcador en contra, burló a Rabiot y con maestría encontró la red. Un golazo que dejó a los galos en la lona y propició la remontada. “No sé si es el mejor gol del torneo pero para mí es muy especial, es el primero que marco en una Eurocopa con la selección”, admitía con humildad. “Ha sido un disparo magnífico, pero le hemos dejado demasiado espacio”, lamentaba Deschamps, que tuvo una mala digestión de la derrota.

“La pasada Eurocopa recuerdo verla con mis amigos por la tele en un centro comercial, esto es un sueño”, revive

La vida de Lamine Yamal va muy rápido. “La pasada Eurocopa recuerdo verla por televisión en un centro comercial con mis amigos, esto es un sueño”, alucinaba, consagrado en Munich como una estrella del panorama internacional. El azulgrana militaba hace apenas un año en la selección sub-17. Y, como si su destino estuviera escrito, firmaba un gol contra Francia en semifinales del Europeo casi calcado, aunque esa vez no sirvió para alcanzar la final. “Son bastante parecidos, pero este es mejor”, bromeaba el protagonista. A pesar de todo, el joven futbolista sigue sin aparentar la edad que tiene, ni dentro ni fuera del campo, donde su discurso es conciso, siempre alejado de los charcos. “No sabe lo que es la presión, asume todo como si fuera normal”, se sorprenden en la Federación. “Intento no fijarme en si soy una estrella o en cosas así, no me ayuda en nada. Sólo intento ayudar al equipo en lo que sea”, convenía el MVP de la semifinal, confirmando esa madurez tan impropia de su edad.

Hace apenas un año aún militaba en la sub-17 y, cosas del destino, le marcó otro golazo a Francia

La figura de Lamine es una de las más apreciadas dentro del vestuario de la selección española, donde cada futbolista juega un rol con su compañero adolescente. Rodri y, especialmente, Morata, por ejemplo, representan una figura más paternal. “Estoy muy orgulloso de él. Del partido quedará su golazo, la aparición estelar de un chico de 16 años, pero yo le he dado la enhorabuena por el compromiso defensivo que ha tenido, por sus ayudas constantes. Chapeau”, le elogiaba el centrocampista del City. “Es un fenómeno. El resto estamos aquí para darle cariño y que se sienta con confianza para poder sacar todo lo que tiene dentro, que es mucho”, agregaba Dani Vivian.

La joven perla es muy querida en el vestuario, donde algunos ejercen de ‘padres’ y otros de ‘hermanos’

Pero el delantero del Maresme también cuenta con figuras fraternales en el vestuario de la roja. Con compañeros más jóvenes, con los que tiene más afinidad. Aquí destacan dos de sus inseparables. Su compañero de equipo Fermín y, sobre todo, Nico Williams, con el que Lamine ha forjado una gran amistad en los últimos meses, desde que dio el salto a la absoluta. “Nico ha sido el primero en felicitarme, pero le espera una semana larga”, le alertaba, casi riendo. Los dos extremos de esta España que enamora se pasan el día bromeando, lanzándose pullas, y el golazo ante Francia va a dar mucho que hablar estos días en Donaueschingen, donde ayer regresaba la expedición española para comenzar a preparar la gran final de la Eurocopa.

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